Un nuevo comienzo

Odio la rutina. Cada día hago lo mismo, me levanto a las cinco de la madrugada, me visto, voy a trabajar a la fábrica, luego llego cansadísimo a casa, ceno y para cuando me puedo ir a dormir ya es medianoche. Vivo en un gran bucle infinito que no acabará nunca y cuanto más tiempo pasa más cansado y mal me encuentro. Casi no tengo tiempo para mi família, hace más de cinco años que no paso la navidad junto a ellos y los hecho mucho de menos. Realmente nunca he tenido unas navidades típicas donde toda la família se junta, lo pasan bien, cantan villancicos, comen turrón, tienen una buena cena y al día siguiente cuando se levantan ven que tienen unos magníficos regalos bajo el árbol, decorado con unas preciosas luces de colores y brillantes bolas con los colores típicos. Al contrario, yo tengo que quedarme trabajando hasta las tantas y cuando por fin llego a casa todo el mundo ya se ha ido a su casa y mi mujer e hijos están durmiendo.

Acabo de recibir una gran notícia, por fin después de más de treinta años trabajando en la fábrica tendré mis primeras vacaciones de dos semanas, intentaré pasarlo lo mejor posible junto todos mis queridos pero desde hace un par de días que no me encuentro bien al salir de la fábrica, además, mis compañeros me dicen uno tras otro que estoy empezando a cambiar, pero no a cambiar emocionalmente como creía, sinó físicamente y no les entiendo, ¿como puede cambiar una persona físicamente de un día para otro?.
Cuando finalmente llego a casa, lo primero que pienso es ir a verme al espejo, y así lo hago aunque no me reconozco, no soy la misma persona que la que aparece en mi espejo. Ahora ya entiendo porqué me decían que estaba cambiando, parece que me han sacado de una serie de dibujos animados. Me lavo la cara para ver si es suciedad pero no, es como si estuviese incrustado en mi piel. No sé como decirlo pero esque estoy azul. Sí, azul, pero no azul como el cielo, estoy de un azul más chillón, más oscuro, ¿como ha podido pasar? ¿Desde cuando las personas pueden ser azules?. Voy corriendo a avisar a mi mujer y ella asustada me lleva rápidamente hacia urgencias. Allí me visita un médico, pero desgraciadamente no sabe que me puede estar pasando, es la primera vez que ve a una persona de color azul y por una parte no me extraño ya que no es lo más común pero por otra parte estoy más asustado, quizás no tiene solución y si así es no me quiero ni imaginar como sería mi vida.

Los dias pasan y pasan y cada vez estoy más azul. Me paso todos los dias de hospital en hospital, voy de médico en médico, me hacen todo tipo de pruebas y aún así ninguno no sabe que me pasa hasta que finalmente doy con un dermatólogo que por fin sabe porque estoy cambiando de color. Me dice que padezco de una extraña enfermedad llamada "argiria", una de las razones por la cual aparece es por demasiada exposición industrial y sí tiene solución, se puede tratar con una substáncia llamada hidroquinona, que reduce el número de gránulos de plata en la demis superior y alrededor de las glándulas sudoríparas de la piel, además de reducir el nombre de melanocitos.
Saber que puedo curarme es un gran alivio para mi família y para mí pero no creo que pueda permitirmelo, el tratamiento es carísimo y no tendría sentido ya que tengo que seguir trabajando en la fábrica para poder vivir bajo un techo.
No me queda otro remedio que acostumbrarme a ser azul y aprender a llevar ésta difícil situación. Sé que todo cambiará, la gente por la calle cuando me vea se me quedarán mirando extrañados y hablarán de mí con quien vayan acompañados, o se lo contarán a alguien por teléfono, pero pensándolo dos veces prefiero que unos extraños me miren mal a tener que sufrir todo esto yo solo. Suerte que tengo a mi lado a mi família que me apoya y me quiere pase lo que pase y, al fin y al cabo, para mí, eso es lo único que me importa.


Maria Ibáñez López