El ente

EL ENTE
Sentado en su videoconsola, como siempre, se aburría enormemente. Pensó que ya era hora de hacer algo que lo sacara de la rutina. Pero algo grande.
Los acontecimientos a los que iba asistiendo eran cada vez menos de su interés. Hacía tiempo que la vida iba desapareciendo de algunos sistemas solares. Se acuerda aún, porque formaron mucho jaleo, de aquel pequeño planeta de la Vía Láctea. Aquel pequeño y estúpido planeta llamado Tierra.

Cuando los planetas se quedaban sin recursos, los seres vivos habían intentado irse a otros planetas deshabitados, pero no habían tenido éxito. Lo ponía de mal humor que los seres vivos fueran tan idiotas. Tan destructivos.
¿Qué tal si pasaba a la acción en vez de seguir observando? Miró un rato todos los mandos de su videoconsola. Se decidió por uno de los botones, el de la temperatura. Empezó a subirla, muy despacio. A medida que la flecha del cursor ascendía contemplaba lo fácilmente que se iban extinguiendo las formas de vida de todos los planetas de todas las galaxias. ¿Y las estrellas? El espectáculo era increíble. Se le escapaba la risa al ver cómo millones de estrellas iban desapareciendo y cómo se llenaba todo de cadáveres estelares.
Un poco más de suspense.
Se le ocurrió crear un efecto invernadero a escala universal. Cuando subió la temperatura a 300 grados ya había conseguido que todos los planetas fueran inhabitables. La contracción del universo era cada vez más rápida. Cuando llegó a 2000 grados hubo una radiación cósmica. Las pocas estrellas que quedaban chocaban entre sí porque ya no tenían espacio. Otras, al no poder deshacerse del calor acumulado en su interior, pasaban a absorberlo del exterior hasta llegar a estallar.
Ahora solo quedaban los agujeros negros que dejaban el estallido de las estrellas y un plasma como lava ardiente y de muy diferente densidad. La temperatura de este plasma, cada vez más alta, destruyó los átomos y las partículas elementales, dejando solo quarks. Para divertirse un rato más, empezó a fusionar los agujeros entre sí. Al fusionarse, empezaron a absorber materia hasta dejar el super agujero negro.
Final del juego. El fin del espacio, del tiempo y de todo.
Impresionante.
¿Y ahora?
El ente inmortal se sentó de nuevo en su consola. Pensó en cómo seguir el juego, en qué hacer para no acabar con la diversión.
Así que se dispuso a desencadenar un nuevo Big Ban.