Zonas

Los tiempos han cambiado, la vida ya no es la misma para los humanos. Nuestro mundo fue colonizado y ahora está dividido en dos: la zona verde y la roja. En la zona roja viven los colonizadores y la zona verde viven los humanos. La guerra es constante por nuevos territorios. Pero ahora todo esto cambiará, por un plan llamado: el plan ACC. Nadie sabe de que trata. Mi nombre es Pérez y me han asignado para atacar como infiltrado en la zona roja. Ahora estoy en el límite de la zona verde; llamado ATP. El aire en este lugar huele mucho a pólvora. Hay muchos edificios altos donde vive la gente rica. El color de los vidrios reflejan un color azul. Todo el suelo está pavimentado. Se supone que me encontraría con el general aquí. Me muevo para encontrarlo. No puedo seguir soportando este olor a pólvora. Se escuchan gritos por todos lados. La gente se desploma. El general se aparece delante mío con una mascarilla.
-Ponte esta mascarilla ahora- , me dice con voz preocupada.
La tomo para ponérmela, pero empieza a oscurecer, no siento las piernas y siento un golpe sobre mi cuerpo. Despierto sobre una cama, la colcha con la que despierto está muy suave y esponjosa. Hay unos zumbidos retumbando en mi interior, me duele mucho mi cabeza. A lado mío hay una jeringa y en mi brazo un piquete; me habrán inyectado. Observo a dos personas detrás de la puerta son el general y un soldado. El soldado se va disgustado. El general entra y al verme despierto me pregunta.
-¿Ya estás bien?- me pregunta.
- Claro- , le respondo. -¿Qué ha pasado en la ciudad?- , le pregunto.
-Un ataque de los rojos, lanzaron gases mortales. Pero no hay tiempo para explicaciones, tienes que ir al otro lado para hacer la entrega; tú eres el último soldado de alto rango que tenemos.- me dice.
-Está bien.- le respondo frunciendo el ceño.
Me entrega un traje color rojo. Me doy cuenta que lo único especial de este traje es el casco. Me levanto de la cama y me dirijo hacia la puerta y se siente un temblor.
-¡Llegamos!- grita el general.
Salgo de mi cámara. Hay una puerta abierta donde está el general sujetando un arma. Me entrega el arma.
-Tómala, pero te doy un consejo: no confíes en nadie.- me advierte.
Al salir la nave en la que iba se va volando a una velocidad impresionante. Este lugar es rojo totalmente, no hay ninguna planta o árbol. Hay una mujer rubia con el mismo uniforme que yo.
-Mi nombre es Romina, y soy tu nueva compañera.- , me dice.
-Mi nombre es Perez.- , le respondo.
Me hace una seña para que la siga. Caminamos un poco. Se detiene y pone una cara de impresión.
- Aquí estaba la base, pero ¿Qué ha pasado?- se pregunta a sí misma.
Observo que solo hay ceniza en ese lugar. Mi casco apunta hacia atrás de mí. Volteo y hay una mujer y un hombre. Nos están apuntando.
- ¡Mueran!- nos grita el hombre.
Dispara una bola de energía con un arma y le da a Romina. Ella cae al suelo sangrando. Mi corazón se detiene al ver esta desastrosa escena. La mujer me dispara pero con un rayo menor. Siento un piquete en mi cuello y caigo. Despierto en una camioneta y veo al hombre disparando hacia la ventana, pero cae por la ventana. La mujer grita, pero no se detiene. Se escuchan disparos afuera. La mujer me pide que pase adelante.
- Si quieres vivir dispara. Vamos a aquella torre.- , me dice.
Al saber que mi vida está en riesgo empiezo a disparar por la ventana trasera.
- La mujer con la que estabas no era humana, sino una de las rojas; te quería matar.- me dice.
No le respondo nada pues mi mente no procesaba bien los acontecimientos ocurridos.
- Vamos a la torre para poder mandar una señal de vida y nos recaten.- me dice.
La idea me agrada, sin embargo sigo sin decir nada. Llegamos a la torre, agarra su arma y yo la mía. Ella y yo nos dirigimos hacia la puerta. Dispara hacia dos guardias. Entramos y está oscuro. Se prende una luz y está el general.
- Vaya con que sobreviviste- , dice el general.
-¿Pero qué?- me pregunto.
La mujer está detrás de mí apuntándome.
-Tú eras el único soldado que interfería en los planes de alianza de armas, para que los rojos nos den armas y destruir a nuestros enemigos.- me dice. - No te dije que no confiaras en nadie.- se burla.
-Maldito.- Le grito.
Me apunta con su arma y empiezo a correr pero siento un gran impacto en mi frente y...