Casi libre

Salgo al balcón, cojo un cigarro de la caja y me lo meto en la boca. A veces me gustaría que mi vida fuera eso, una calada detrás de otra, consumirse poco a poco, vivir por un momento y ser libre como el humo que sale de mi boca.

Las vistas son horribles, sobretodo por la tarde, todo edificado, todo destruido. Dañado por la mano del hombre, así como los humanos, pero me encanta el paisaje, la contaminación le da un toque desagradable, indescriptible.

Me gusta mirar a la gente que anda por la calle, a veces pienso que puedo cambiar sus vidas solo contemplando un instante. Como en un accidente de coche, te distraes un segundo y las consecuencias son imparables; pero no de esa forma.

Por eso hay días en que observo mis piernas y las comparo con las suyas. Casi todo es igual.

Casi.

Caminar, correr, saltar y trotar. Los doctores siempre me han dicho que seré capaz de realizar todas esas acciones, pero no sentiré la hierba entre mis dedos, el dolor de unos zapatos nuevos ni hará falta que me corte las uñas de los dedos.

La cuestión es que es una especie de esqueleto formado de acero y estructurado por un fémur, tibia y peroné en cada pierna, añadir los 26 huesitos formados de acero que estructuran los pies y gracias a unos sensores conectados a mi cerebro entienden si quiero ir hacia atrás, hacia delante o a los lados.

Es complicado andar con el esqueleto de acero puesto, los doctores no dejan de repetirme que tengo que conseguir sintonía completa con cuerpo y mente. Pero no entiendo cómo quieren que consiga sintonía con dos piernas con las que no he caminado la mitad de mi vida.

La parte divertida es cuando conectan el sensor en mi cerebro. Y digo divertida porque si toca algo que no debe, adiós piernas y adiós vida.

El sistema límbico es intocable. Rózalo y el descontrol de las emociones sería imparable. Por esa razón hay que conectarlo en el sistema nervioso simpático, que controla las acciones voluntarias. Los médicos sin embargo, barajan la posibilidad de conectarlo al sistema nervioso autónomo, que es un sistema extra piramidal y no llegaría a la parte consciente del cerebro. Sinceramente, opino que de la parte involuntaria se puede prescindir, pero ellos dicen que podría quitarme libertad e independencia en mis movimientos.

Hace mucho tiempo que no me siento libre, ni tampoco independiente. Tengo que utilizar coches para discapacitados, plazas para discapacitados, baños para discapacitados… ¿Y qué significa ser discapacitado?

Ser dependiente.

Por eso este experimento me emociona tanto, puede salir bien o puede salir mal. Es una oportunidad para volver a reír o puedo seguir paralítico o incluso morir. Literalmente. Soy un conejillo de indias.

Confío en la tecnología del siglo XXII, si hemos conseguido adaptarnos a la alta contaminación del planeta, podemos crear piernas artificiales.

Cierro los ojos y me visualizo en la camilla, preparado para entrar en quirófano… noto la anestesia haciendo efecto, entro en un sueño profundo y cuando despierte no habrá vuelta atrás…