Edward Johnson

En el año 1983, a las afueras de Estados Unidos vivía un científico llamado Edward Johnson. Este había tenido un retraso mental que le había afectado la inteligencia que cuando joven había tenido; por eso se había ido a vivir a las islas Canarias. Allí se le había ocurrido una loca idea, la de crear unos microchips para controlar la mente de las personas. “Para mi maravilloso invento necesitaré un ayudante” dijo Juan. -Iré a la Universidad Nacional de Francia, porque dicen que allí hay muchos científicos buenos, pero no tanto como yo.
Cuando llegó a la ciudad de París, se dirigió a la Universidad disfrazado de profesor. Dentro de ella, se encontró con el científico Brian Grey. Juan lo invitó a comer, cuando llegaron al restaurante Juan le puso una sustancia en el trago para dormirlo sin que él se diera cuenta. Luego que la sustancia hiciera efecto se lo llevó a las Islas Canarias a su malvado laboratorio.
Al despertar Brian se preguntó que hacía allí, y Juan le dijo: tienes que ayudarme en mi proyecto para controlar a las personas; Edward le explicó su plan a Brian, aunque este se negó, no podía hacer nada.
Al día siguiente comenzaron a trabajar en su maléfico plan. A las tres semanas ya habían hecho más de 300 microchips. “Empezaremos a implantarlos en la ciudad de Roma” dijo Edward. Brian quería hacer algo pero no podía.
Al llegar a Roma se dirigieron a un banquete que está ofreciendo el gobierno de esa ciudad.
En este banquete haría presencia el Gobernador, y se aprovecharon de que él fue al baño para dormirlo e implantarle el microchip. Brian conocía a uno de los vigilantes del lugar donde se realizaba el banquete y le contó lo que sucedía. Este le dijo que se escapara mientras Edward le implantaba el microchip al Gobernador. El vigilante le dijo que se escondiera en la casa de éste. Brian aceptó, entonces con mucha discreción se fueron para la casa del vigilante. Allí estuvo durante una semana hasta que pasara el peligro de que Edward lo volviera a encontrar. Después, Brian tomó la decisión de volver a París. Al llegar a París fue a la Universidad y le contó todo al comité científico que luego se lo hizo saber a las autoridades para que detuvieran al profesor y lo encerraran en un psiquiátrico.
Pasados cuatro días Brian se enteró que habían capturado a Edward; éste se sintió muy tranquilo porque sabía que el peligro había pasado. Después de un mes, Brian continúo con su proyecto científico en la Universidad de París, y así todo volvió a la normalidad.