19 de mayo

19 de mayo. Imagina cualquier año superior al que estás ahora. 21:04 pm. Alcoy.

-¡Nora! Corre, ven aquí. Vamos mi nena, y a ver si dejas ya esa rebeldía que cada vez nos tenemos que ir más pronto. Això no pot ser, relaxa’t una miqueta.- le decía acariciando su pelaje azabache con energía.

Esas palabras dolían como arrancar trozos de piel con pinzas para depilar. Ciertamente no podía negarle a estas alturas esas carreras que ella tanto deseaba. Cómo hacerlo si había pasado media vida con una carreta enganchada a su trasero.
Esa carreta era horrenda pero las primeras bombillas tampoco eran perfectas, además, ¿cómo se puede juzgar un invento? Después de todo, fue la misma ciencia quien consiguió darle libertad a esta perra loca. Lo que nos faltaba.
Pero la estuìdez humana es tan grande, que pensamos que podemos exigirle a un perro que deje de ser perro.

-Vine ací, a vore si la propera volta no vens amb mi. Aquestos trastos valen molts diners o et penses que me’ls han regalat?- Continuaba hablándole como si la perra le entendiese.

Ya bajábamos del terreno y sin muchas ganas de hablar, los dos mantuvimos una patética conversación alentadora, intentando camuflar nuestra decepción dejando caer la culpa de los malos resultados en la perra. Siempre está por medio.
En el fondo sabíamos que no era su culpa, pero era preferible a pensar que la teoría no se podía demostrar.

La perra se escapó y volvió donde estaban todos esos trastos y Jordi corrió detrás de ella.

-¡Nora, vine ací!- se escuchó a lo lejos.

19 de mayo del mismo año que has imaginado antes. 19:13 pm. Israel.

Los enfermeros corrían, las personas esperaban, algunas sollozaban y otras se doblaban de atrás para delante a punto de romper sus diafragmas, ignorando donde se encontraban, incluso podía escuchar sus risas.
Entró la matrona en la habitación donde estaba y con un gesto desinteresado midió cuánto había dilatado y mirándome a los ojos me dijo que el doctor llegaría pronto.

Lo que la matrona no sabía era que el doctor no iba a llegar nunca.
Postré mi cuerpo en la silla para ver un rato la televisión donde me recibió una hermosa mujer con exceso de maquillaje y expresión seria.
Noticias de última hora:
“Unos científicos albaneses consiguieron diseñar un herramienta que permite la perforación de las capas más profundas de la Tierra sin que estas vuelvan a cerrarse y sin producir daños colaterales. Hace unos día empezó el descenso...”

Meses antes, un geólogo albanés, K. Ademi encontró un nuevo elemento super estable y denso, el Adonio.
Esto suponía un enorme avance tecnológico y este nuevo elemento sería utilizado en la construcción de la cabina de almacenamiento.
Todo estaba preparado, nada podía salir mal. La máquina perforaría la superficie poco a poco y un robot construiría estructuras de retención para evitar que el magma brotara ¿Qué podría salir mal?

En el hospital, la parturienta se desesperaba y el médico no llegaba. La rotura de la estructura de retención de una cámara magmática muy profunda ocasionó un terremoto.
De pronto solo se escuchaban gritos, llantos y lamentos. Había demasiado polvo, se escuchaban las ambulancias, los perros buscaban cuerpos y una moribunda mujer le dió un gorrito de bebé a quién parecía ser su marido.
Un médico que estaba cerca de ellos observaba impotente. Se acercó cuando aquel hombre cerró los ojos sin vida de su mujer y pronunció una horribles palabras:

-Hora de la muerte, veintiuna horas con tres minutos.

19 de mayo del mismo año. 15:00 pm. Alcoy.

-Vinga Pif, potser hui ens adonem d’allò que hem fet mal.- Me dijo con entusiasmo pero yo no entendía nada.

No dejaba de darle vueltas, todo estaba perfecto, la aplicación de la ecuación, los cálculos, los materiales, era muy frustrante no crear el agujero de gusano.
Muchos meses atrás el astrofísico Kayla deGrasse postuló la Teoría de la incompresibilidad de los túneles cuánticos a base de litiones superfluidos y su capacidad de adhesión.
Su teoría solucionaba el problema de la atracción ejercida entre las paredes de los túneles temporales que impedía el viaje a través de ellos.
Los litiones superfluidos se adherían a las paredes de los túneles y ejercían la misma cantidad de presión pero contraria y así se mantenía estable el conducto.
Disgustados por los resultados y hartos de la perra, decidimos marcharnos.

-Otra tarde perdida intentando crear este dichoso túnel. Deberíamos dejarlo, la teoría es falsa.
-¡Nora, vine ací!- se escuchó a lo lejos.

Lo que Pif no sabía es que estaba dentro de su propia creación.
Un agujero de gusano cerrado que siempre volvía en el tiempo a las 21:04 pm.
El mundo entero revivirá este día.


Amagi.