UN SUPERHÉROE GENÉTICO

Todo comienza a partir del milagro de la vida. El año pasado mis padres conocieron a un matrimonio, la mujer acababa de quedarse embarazada. Su marido, Sam, padecía fibrosis quística, y era uno de las pocas personas que habían sobrevivido más de veinte años a esta enfermedad, por tanto él era un milagro. Al cabo de cinco meses, Alicia tenía que someterse a unas pruebas del bebé, a causa de la enfermedad crónica de su marido, que era hereditaria. Ella se niega y decide que prefiere adivinarlo y experimentarlo en el parto, junto a Sam.

Este matrimonio, era una pareja de vida normal y de familia cristiana, esta era una de las razones de su respuesta ante las pruebas al futuro bebe, Josué. Sam tenía que llevar una vida muy sana y nutritiva a causa de su enfermedad, y esto hacía que Alicia alimentara bien al bebé.

Sam estaba al corriente de las investigaciones sobre su enfermedad, la fibrosis quística, pero no veía ningún avance viable, y esto le daba un poco de miedo ante el hijo que estaba esperando, ya que, su padre también padecía esta enfermedad y murió a los veintiún años. El ser él empresario, le permitía poder ahorrar y preparar un buen colchón de dinero por lo que pudiera pasarle a Josué, pero al ganar un sorteo comarcal de Nueva York, decidió donarlo a la fundación A.C.F.Q. que se dedicaba a aportar dinero a un grupo de investigadores de California que estaban logrando unos interesantes avances para la cura de esta enfermedad, aunque fracasaban en el último momento a causa de un desajuste en los últimos genomas, a los cuales les habían infiltrado esta vacuna.

Poco a poco se iba acercando el último mes de embarazo, y Alicia empezaba a sentir un cúmulo de dolores extraños en el cuerpo y cambios en sus hormonas, pero estos eran diferentes a los que normalmente ocurrían en los prepartos como la sensación de náuseas. Ella tenía dolores en las arterias, cambios de temperatura corporal, etc. Sam cada vez estaba más preocupado, ya que, pensaba que era su culpa, al no haber querido realizar las pruebas sobre cómo estaba el niño cuando los doctores lo sugirieron. Pero Alicia le consolaba diciendo que fuera como fuera Josué le iban a querer de igual modo, ya que, era su símbolo de amor.

Llegó el gran día, Alicia por la mañana rompió aguas, la tuvieron que llevar al Hospital, donde tuvo a su hijo Josué. Las enfermeras lo observaron atentamente y le comprobaron los primeros síntomas de un niño con fibrosis quística, probaron a frotar su piel, y luego chuparon cada una sus dedos, ¡se alegraron tanto de que no supieran a sal! Todos en la sala estaban eufóricos y afirmaron que todo lo que había ocurrido esa mañana era un milagro.

Cada mes le hacía pruebas a Josué, y a todos les extrañaba que este no tuviera indicios de ningún síntoma de la enfermedad hereditaria de su padre. Al cabo de tres años los médicos decidieron preguntar a Sam y Alicia si les dejarían hacerle un análisis, ya que, pensaban que algo tenía de especial ese niño genéticamente. Por tanto, al mes siguiente le practicaron el análisis, los doctores se dieron cuenta de que poseía una mutación genética distinta a los demás. Por esta rareza el médico solicitó a los padres si podría enviar esa muestra al grupo de investigadores de California que estudiaban la fibrosis quística, ellos aceptaron y se pusieron muy contentos, ya que, esto podría suponer un cambio en la vida de Sam.

Al cabo de unos cuatro meses los investigadores llamaron a Alicia y Sam, y les dijeron que su hijo tenía en su genética algo diferente que permitía permanecer sano siempre, a pesar de poseer mutaciones que a cualquier otra persona la matarían.

Cuando Josué ya tenía doce años, Sam murió a causa de la enfermedad y Alicia se quedó sola con Josué. Después de tanto tiempo en el trabajo recibió una llamada de la asociación A.C.F.Q, le dijeron que tenían una gran noticia para ella, pero que les gustaría hablarlo en persona. Quedaron en que acudirían a su casa a contarles la buena noticia. Resulta que Josué se podía considerar superhéroe genético, ya que, gracias a su análisis de sangre, y a las investigaciones de los científicos habían logrado encontrar un tratamiento para esta enfermedad. Y también gracias a Sam por sus generosas donaciones de dinero a la asociación. Por todo esto se le concedió a la familia Moltó un homenaje, y el placer de que Josué supiera que él no era el único en ser un superhéroe genético, sino que su nueva aventura sería encontrar a las doce personas más de todo el mundo que compartían su salvadora mutación.