Implante coclear

IMPLANTE COCLEAR


Me llamo Andrés, normalmente me despierto, voy a trabajar, finalmente cuando vuelvo a casa tengo una maravillosa esposa y dos fantásticos hijos que siempre están ahí, tengo una buena vida, un trabajo, una familia…
Pero… hay un inconveniente en todo esto, tengo una severa lesión de oído llamada osteoclorosis, consiste en el crecimiento anormal de un hueso del oído que produce una fijación del estribo.
Debido a mi antiguo trabajo en una mina de Chile, voy al médico habitualmente y está todo bajo control, pero hoy me han dicho en la revisión que estoy perdiendo la capacidad auditiva paulatinamente, los médicos dicen que en principio si se opera no hay mayor problema pero de momento toca esperar unos meses.
Yo espero que no me tenga que operar porque confieso que el temor me invade cada vez que manejo la opción de someterme a esa operación que consiste en la extracción del estribo y se introduce una prótesis.
Pasados unos meses vuelvo al médico y efectivamente el diagnóstico del médico es cierto, me han dado hora para operar dos meses después.
Pasado un mes yo comienzoa notar que no escucho bien las cosas, he ido al médico y me dijo que había empeorado más de lo que él esperaba.
La noche previa a la operación, pasé toda la noche en vela.
Al fin ha llegado el día de la operación, mi nerviosismo incrementa cada minuto que pasa porque la operación se acerca, antes de entrar al quirófano tengo una charla con mi médico y me dice que no me preocupe porque los médicos allí presentes son unas eminencias en su campo aunque yo no estaba tan seguro como él, me despido de mis hijos y de mi mujer y me adentre en aquella sala repleta de instrumentos que acabarían hurgando en mi oído.
Cuando acabó la operación, me sentí aturdido completamente, no sabía dónde estaba no sé si era por la anestesia que previamente había sido aplicada en mi cuerpo para realizar la operación o simplemente porque necesitaba un tiempo para recuperarme.
Salí del quirófano y parecía que todo iba bien, escuchaba con claridad y me examinó el médico al día siguiente y efectivamente estaba todo en orden, la operación había salido bien, aun no me lo terminaba de creer.
Meses después el doctor me volvió a citar en su consulta, me examinó de nuevo y esta vez las noticias no eran tan buenas puesto que la prótesis que me habían puesto en la oreja no se sabe cómo, pero se había movido.
Los médicos estuvieron investigando en mi caso, pasaron días y días investigandolo que yo agradezco.
Finalmente llegaron a la conclusión de que si me volvían a operar el resultado iba a ser el mismo por tanto había que encontrar otra solución…
Los doctores hallaron una posible solución, no había riesgo alguno y era sencilla, la solución que me han propuesto es un implante coclear que es un implante de alta tecnología el cual transforma las señales auditivas en señales eléctricas las cuales estimulan el nervio auditivo.
Añoro tantas cosas, el simple hecho de escuchar a los pájaros cantar nada más levantarme antes era cotidiano, ni tan siquiera lo valoraba, el cariño de mis hijos cuando llego de casa y gritan ¡papa!, el simple sonido de las olas romper en la costa.
El único inconveniente de el implante era el precio, era muy caro puesto que era un dispositivo de alta tecnología, me hallo desesperado porque he ido al banco para sacar lo que tengo en mi plan de pensiones y que sorpresa, no me dejan. No sé cómo conseguir el dinero, se me han pasado múltiples ideas pero ninguna legal, solo hay una solución…
Un hombre me ofreció colar droga en Alemania, al principio me pareció disparatado pero luego me di cuenta de que no tenía alternativa…
Acepté, dije en casa que me iba a Alemania por motivos de mi oído, cuando estaba en el aeropuerto sudores fríos recorrían mi cuerpo de arriba abajo, no había alternativa, en ese momento pensé en lo mucho que dejaría atrás si me pillaban, me metí en un baño llame al tipo que me ofreció el trabajo y le dije que me echaba atrás, él me dijo que si lo hacía me matarían.
No tenía opción así que avancé por esa fila, el detector no pitó y me dejaron pasar, se me quitó un peso de encima como si llevase pesos de 50 kg en cada lado de mi cuerpo, desaparecieron de inmediato, finalmente llegué a Alemania entregué la mercancía y me dieron los 10 000 euros acordados.
Finalmente todo salió bien, yo volví a escuchar y mi familia y yo volvimos a sonreir.