LA MÁQUINA DEL TIEMPO

¡Muy buenas! Os presento el invento que me ha costado años y años hacer: la máquina del tiempo. Ya sé lo que estáis pensando, que es un invento muy típico de películas y cuentos, que ya está muy visto, que es poco original y bla bla bla… Yo también lo pienso, pero desde pequeñita había soñado con ser una inventora excelente y construir una para poder viajar por todas las épocas del mundo, porque también me encanta la historia. ¡Vaya! Creo que no me he presentado. Me llamo Sonia y tengo 32 años, de los cuáles he pasado casi la mitad intentando realizar esta fantástica máquina del tiempo. Como ya he dicho, me gustan muchísimo la Historia y la Ciencia, que es lo que me ha facilitado fabricar este artefacto.
Bueno, a lo que iba: os quejáis mucho de mi invento pero, ¿os imagináis todas las cosas que podríais hacer con él? Lo bueno que tiene es que es para todos los públicos: desde jóvenes aventureros hasta los adultos más tranquilos.
Bien, tú que eres todavía estudiante y tienes un examen de Historia, supongamos que del antiguo Egipto. No te sale una pregunta y tienes miedo de suspender. Coges la máquina y viajas a la época de los antiguos egipcios. Observas bien todo a tu alrededor, haces unas cuantas preguntas a los lugareños y tomas algunas notas o fotografías. Ya puedes regresar a tu época y completar el examen. ¡Listo! Apruebas y en casa te felicitan. La otra opción es volver al momento en el que estabas en casa estudiando o a cuando la profesora explicó eso en clase.
También puede que estés en un complicado examen de física o de química, y que no entiendas nada de nada. Con miedo a suspender, puedes coger mi maravillosa máquina del tiempo y retroceder hasta la época y el lugar en el que vivían Einstein, Rutherford, Faraday o incluso Newton. Entonces puedes hablar con ellos todo el tiempo que necesites hasta que entiendas todo lo que te preguntan en el examen (o incluso, haciendo algunas trampillas más, puedes llevarte contigo el examen y que te lo hagan ellos). Y así has conseguido fácilmente el 10 y has dejado a tus profesores realmente asombrados con tus conocimientos.
Ahora supongamos que eres un adulto y te dedicas a la Arqueología o a la Historia y has encontrado unos restos de una antigua civilización desconocida hasta ahora. Tras algunas averiguaciones sobre la época y el lugar de los restos, puedes coger mi invento y viajar hasta allí. Apuntas lo necesario, tomas algunas fotografías y vuelves a la actualidad; ya de vuelta completas tu trabajo, te suben el sueldo y consigues todo tipo de conmemoraciones por tu labor. ¿Ves cuántas ventajas?
Pero como todo invento fantástico, tiene sus pegas. Tienes que tener cuidado de a dónde y cuándo vas, porque si, por ejemplo, viajas a la Edad Media, te pueden tomar por brujo y acabar achicharrado en una hoguera. No podía ser todo perfecto, ¿no? Aunque hay que reconocer que está bastante bien.
Seguro que ahora, después de mi maravillosa charla sobre viajes fantásticos por el tiempo, tienes tantas ganas como yo de usar mi máquina. Pues bien, vas a tener que esperar unos años más, porque en realidad la máquina no está del todo hecha, sino que era un pequeño prototipo que tengo que perfeccionar. Sé que ahora mismo estarás cabreado conmigo por todo esto y que te habrás quedado con las ganas de probar mi máquina del tiempo, ¡así que mucha paciencia y muchas gracias por tu tiempo! Total, ¿qué son unos años de espera comparados con la cantidad de siglos por los que podrás viajar?