23 Minutos, Una Sobreviviente

Negro. Lo había presenciado todo. La destrucción, los gritos, los desmayos. Marcoooos…. Sin respuesta. Anaaaaa…. nada. Hace dos semanas, con una taza de té en mi mano, un pastel en el horno, y el aroma a vainilla en mi hogar, nunca hubiera imaginado que un éxito para la humanidad pondría, sí, a nuestra Tierra, en la cuerda floja.
Toc, toc, toc….- ¿Qué necesita? -Contesté medio dormida. - ¿Es usted Laura Gil? Le llegó un paquete- dijo el cartero. Era domingo, estaba desayunando aún en mi piyama, recibí la carta y le agradecí a Gabriel, el cartero. Me senté y abrí el sobre, parecía hecho de improviso; contenía dos recortes del periódico, y tenía 3 palabras: LHC, ATLAS, YA. Instantáneamente, supe que hacer. Eran 57 minutos por carretera, desde Chambéry (Francia) a Ginebra (Suiza), destino: CERN.
Al medio día vi una muchedumbre rodeando el centro de investigación de física de partículas más grande del mundo, ya había llegado. Toda paciencia se desvaneció, y resulté entrando por la salida de emergencia.
-Presente su identificación- me dijo el guardia de seguridad. -¡Tiene más de mil personas allá afuera y me detiene a mí!- dije.
Entendí, por su ceño fruncido, que no me iba a abrir las puertas. Entonces saqué mi billetera y le mostré mi carné del trabajo, se cayeron todas las monedas. Logré pasar y corrí de inmediato, no había tiempo para dinero.
“….y acelera partículas a velocidades muy cercanas a la de la luz, las maneja por medio de campos electromagnéticos, y se enfoca en hacer colisionar a los hadrones, como los protones y neutrones. Se ha podido investigar sobre la antimateria, el Big Bang, y lo más polémico: el Bosón de Higgs. ¿Alguien sabe….” - escuché a un guía decir a unos niños. Uno de ellos teñía un emparedado de pavo. Ahhhhh…. Cómo me recordaban a las tardes de otoño con mi abuela…
Recordé cuando supe del LHC, el Large Hadron Collider por las siglas en inglés, mis ojos brillaban. Me enteré que existe una partícula subatómica, los Quarks, que componen a los protones y neutrones, y con tamaño similar al de los electrones, tienen mucha más masa que éstos. Cuando supe que un objetivo del LHC era saber por qué ese fenómeno ocurría, y que además contaba con cuatro partes para los distintos experimentos, quedé impresionada. Desde ese momento, supe que me dedicaría a la física de partículas.
Posteriormente, conocí la teoría de Peter Higgs, la cual afirmaba que toda partícula está sometida a un campo de bosones, que se desintegra muy rápido y es casi imposible de detectar, el cual otorga masa de acuerdo a la interacción con éste. Al tener mucha interacción, se adquiere más masa que cuando no, como en el caso del fotón – que carece de masa.
-¡Laura!- gritó alguien. - ¿Me están llamando?- me pregunté. De pronto distinguí unos rizos dorados, ojos cafés, y una sonrisa amplia. Era Marcos, mi compañero en la investigación. Mientras bajábamos al experimento ATLAS del LHC, Marcos me presentó a Ana, amiga suya, y dijo: “¿Y si has visto los noticieros, habrás visto a Higgs conmovido cuando lo supo, cierto? Si leíste el articulo que te mandé ¿no?” –Tranquilo Marcos, después habrá tiempo para eso- dije.
Lo cierto, es que el tiempo vuela.
Era hermoso. Esa gráfica, esa simple imagen, el experimento. Empecé a temblar, la emoción era tan grande. Frente a mis ojos tenía el fruto de arduo trabajo y observación continua, era un pequeño bosón dándole masa a las nuevas partículas de la colisión, vi la energía en la que se convertía, tan próximo a desintegrarse y ser ignorado. Pero no, lo podía evidenciar. Después de 50 años, la teoría del Bosón de Higgs había sido confirmada.
Le tenía que tomar una foto, ¡ah!, me tuve que devolver al carro por el celular, 23 minutos perdidos. Ya en la bahía de carros, escuché un terrible estruendo ensordecedor, sentí que el piso temblaba y se rompía, vi al edificio desplomarse en pedazos, una ola de calor me azotó, sólo escuchaba alaridos, vi gente tumbada en el suelo, y mucha sangre. Pronto, yo era una de esas.
Oscuridad.
Bip.... Bip..... Suenan los aparatos médicos, estoy.....¿En un hospital? Llega mi prima a la habitación, me relata todo lo sucedido. Mi resumen: el LHC generó un microagujero negro, pero la radiación de Hawking no hizo efecto. Al contrario, éste siguió creciendo, y se tragó todo, hasta la misma luz y gravedad. Habían dos opciones, o atacar el área con fuerzas que aniquilarían a toda forma de vida, o esperar. Perdí a Marcos y a 2.504 personas más, al final todo se resume a números. En cuestión de segundos , y así de rápido como la muerte espanta a la vida, el agujero desapareció.