El profundo sueño

Juan era un niño de 12 años vivía en una ciudad cual quiera, le encantaba jugar a futbol, aunque no era una persona que no destacaba especialmente en el equipo. Tenía dos hermanos, ambos mayores que él. La casa en la que vivían era más bien pequeña a pesar de que tenía un baño, tres habitaciones, una cocina y un pequeño comedor donde pasaban mucho rato toda la familia. Juan era un niño muy reservado aunque sorprendente porque a la que hablaba un poco, con pocas palabas todo lo dejaba más que claro.
Des de que Juan es pequeño que es sonámbulo. En su casa ya lo saben ya que cuando ni tan solo tenía 4 años se levantó de la cama y fue a la habitación de sus padres. Ellos creían que había tenido un mal sueño y que por ello estaba allí, pero enseguida se dieron cuenta de que hablaba mientras dormía. Al detectarlo tomaron medidas, aún así tienen esa cosa que les impide dormir profundamente por temor a que pase algo alguna noche. `
Al principio fue un tanto curioso porque se dieron cuenta que la mayoría de veces que era sonámbulo coincidía con los días que entrenaba. Hablaron con bastantes personas, algunos amigos de los padres que pasaban por los mismo con sus hijos, familiares, médicos, etc. Llegaron a la conclusión que eso pasaba porque venía tan cansado que su sueño era más profundo e aquí la respuesta de porqué esos días.
También les informaron de que aquello era algo normal y que no se preocuparan demasiado, sin embargo así lo hicieron porque a medida que iban pasando los años cada vez eran menos los días que se levantaba por las noches, así que el temor cada vez era menor y podían dormir más tranquilos.
Un día a Juan le pidieron que después de su entrenamiento se quedara para entrenar con otro equipo de categoría mayor porque necesitaban gente urgentemente. Ese día acabó que no sentía las piernas, no tenía fuerzas. Tan solo al llegar a casa cenó y se fue a su cuarto, donde había su hermano mediano, con el que compartía habitación.
Se dejó caer en la cama y resopló. ¡Que día tan duro aquél La primera hora en el colegio exámen de Matemáticas y por la tarde doble entreno. Sin pensárselo dos veces cerró el luz y se puso a dormir.
A media noche Marc, su hermano notó como la corriente de aire acariciaba su cara. Al principio no le dio importancia, hasta que quiso darle. Se levantó de la cama y vio cómo su hermano caminaba lentamente hacia el pasillo, y siguiendo el pasillo se dirigía a la puerta que daba directamente a la calle. Marc se puso muy nervioso, no sabía cómo racionar, mientras le daba vueltas iba recordando lo que una vez le dijeron cuando era más pequeño y era que no puedes despertar nunca a un sonámbulo o puede ser peligroso.
Al final decidió avisar rápidamente a sus padres. Ellos se levantaron de un salto y entre todos lo hicieron entrar acompañándolo con palabras y gestos muy suaves. A la mañana siguiente todos recordaron el profundo sueño que debía estar teniendo para no enterarse absolutamente de nada y decidieron poner unos cascabeles en la puerta para que no pasara de nuevo.