El compuesto

‘’Tenemos que bajar los niveles de contaminación este año. Estamos destruyendo la preciada capa de ozono que nos protege’’. Las palabras del presidente de la ONU sonaron por los altavoces de la televisión de Sergio Casablanca. Este joven de 19 años acababa de llegar de la universidad y se disponía a comer cuando oyó la noticia.
‘’Qué más nos puede pasar’’, pensó. Tenía claro que se enfrentaban a un gran problema. Al momento, recibió un mensaje en su teléfono. Su amigo Fernando le dejó un mensaje claro:
‘’Tengo una idea para lo de la contaminación y necesito tu ayuda. Esta tarde a las 7 en la biblioteca’’.
A la hora acordada, entró en la biblioteca y lo encontró en una mesa entre libros y papeles llenos de ecuaciones químicas tachadas. Fernando le explicó que estaba buscando un compuesto químico que reaccionara negativamente con los gases destructores de la capa de ozono. Sergio accedió a ayudarle. Empezaron a buscar información sobre compuestos que reaccionaban negativamente contra gases, pero ninguno de los muchos ejemplos que encontraron les servía y decidieron dejar la búsqueda para los días siguientes.
Los días iban pasando, sin encontrar el compuesto definitivo para aniquilar los gases contaminantes. Una noche, sobre las 2 de la madrugada, Sergio recibió una llamada que lo despertó y, a la vez, le alegró:
-Sergio, la encontré- dijo Fernando ilusionado.
-¿Qué has encontrado?- contestó Sergio, medio dormido.
-La fórmula del compuesto que salvará la capa de ozono. Mañana en el laboratorio de la universidad lo probamos.
Y eso hicieron durante unos 3 meses. Al terminar las clases iban a uno de los muchos laboratorios de la universidad y, con la ayuda del profesor Serrano, probaban el compuesto. Hasta que llegó el día que, tras varios intentos, consiguieron crearlo.
-Por fin lo tenemos. Tenemos que testar primero si es perjudicial para los seres vivos -dijo Sergio.
Al instante, el profesor Serrano trajo un pequeño ratón para probarlo. Se lo echó encima y no le hizo nada.
-Está bien el animal -afirmó el profesor.
-Perfecto -dijo Sergio- Ahora tenemos que comprobar si funciona con los gases contaminantes.
Para probarlo con gases, decidieron salir al aparcamiento para hacer una prueba con el humo de los coches. Arrancaron el coche de Fernando y, cuando salió el humo por el tubo de escape, le echaron el compuesto y el humo desapareció.
-Lo hemos conseguido -dijo Sergio emocionado.
Al día siguiente, mientras estaban en clase, el rector los sacó y los llevó a su despacho para felicitarles y otorgarles un premio:
-¡Estoy asombrado con el trabajo que habéis hecho! Quiero entregaros un premio honorífico a ambos por el descubrimiento que habéis hecho.
Y ese no sería el único. Recibieron también varios premios nacionales por colaborar en la lucha de la contaminación.
Al tiempo, decidieron llevar el compuesto a las distintas organizaciones internacionales, como Greenpeace y a la ONU, decidiendo que el compuesto sería liberado en las capas de la atmósfera para frenar la contaminación. Y llegó el gran día.
Fueron enviados a Florida, al mundialmente conocido Cabo Cañaveral, de donde saldría en dirección al espacio la nave que soltaría el compuesto a la atmósfera.
-Espero que funcione.- le dijo Fernando, muy nerviosamente, a Sergio.
- Ya verás como sí que funciona.- le contestó, muy seguro de sí mismo.
Y funcionó. Habían conseguido frenar la destrucción de la capa de ozono con su gran invento.