Ley 48

Ley 48/2504, de 29 de febrero.

Artículo 98:
1. La nueva especie, denominada minusgenus, ha sido creada con el único objetivo de satisfacer las necesidades del ser humano, cumpliendo todas sus órdenes sin posibilidad de rechazarlas.
2. Esta nueva especie no tiene permitido sentir las emociones propias del ser humano, como son el dolor y el placer.
Si se incumple alguno de estos puntos el individuo, de la especie minusgenus, debe ser desconectado y reemplazado a la mayor brevedad posible.

Individuos 00011101Y, macho, 00101101B, macho.

Sentía el sabor de la hierba contra mi lengua y el humo siendo retenido en mis pulmones. Procedí a expulsarlo sintiendo como se deslizaba entre mis labios para, a continuación, dar otra calada. Giré mi cabeza para poder contemplar como Bryan hacía lo mismo.
Tenía los ojos cerrados y los labios entreabiertos, se encontraba desnudo como prueba de lo que acababa de suceder. El solo recuerdo provocaba en mi cuerpo sensaciones, hasta hace poco, desconocidas para mí. Notó que lo estaba mirando y abrió los ojos para dirigirme una mirada cargada de lujuria, al mismo tiempo que, se aproximaba para sentarse sobre mi regazo.
Rodeó mi cuello con sus brazos mientras yo posaba mis manos sobre su cintura. Separó sus labios al mismo tiempo que cerraba sus ojos, quedando indefenso ante mí. Me aproximé a su boca a la vez que lo apegaba a mi cuerpo, comencé un beso lento, apenas un roce de labios, y dejé que mis manos vagaran por su cuerpo mientras él hundía las suyas en mi pelo. Su boca era áspera y sabía a marihuana, pero no quería despegarme de ella.
Oímos pisadas, sentí como su cuerpo se tensaba y separaba su boca de la mía. Escondió su cabeza en mi cuello y se aferró con más fuerza a mi cuerpo. Comenzó a temblar a la vez que dejaba escapar débiles sollozos. Escuché la puerta ser forzada y como era abierta. Eran cinco agentes, iban armados. Sentí como me separaban de Bryan. Sus sollozos se habían incrementado, convirtiéndose en gritos que inundaban la habitación. Las últimas palabras que pronunció, antes de ser desconectado, fueron su sentencia de muerte. Lo dejaron tirado en el suelo y se aproximaron a mí.
- Yo también te quiero.- susurré.

El individuo 00011101Y, de la especie minusgenus, ha sido desconectado.