Marie

Cada paso que daba me quemaba mas, los rayos del Sol me penetraban en la piel, estaba hambriento y el agua del mar me llegaba por los tobillos, debido a la destrucción de los polos. Pero no me rendiría, necesita verla, saber que aún seguía viva.
Yo solo era un niño cuando empezaron los problemas y la gente solo sabia empeorarlo, las ventas de los vehículos y los sprays subían cada vez más, destruyendo la capa de ozono, nuestro escudo contra el Sol, incrementando cada vez más el efecto invernadero, la lluvia ácida, y ya no queda mucho de los polos. Ahora ya nada es igual, sólo hay mar y ciudades enteras destruidas.
Las personas no se atreven a pisar la calle, por miedo a mirar lo que pudieron impedir.
Ya nadie vive más de los cuarenta años porque cada vez hay más cánceres de piel, quemaduras, golpes de calor, infecciones, ceguera… Tantas cosas que se pudieron impedir si cada uno pusiera un poquito de su parte…
Mi única ilusión en este momento es saber que ella esté bien, por quien sigo vivo y me expongo ahora y cada día a la gigantesca bola de fuego que está encima de mí.
Ella es mi hija. Tuvo la gran mala suerte de nacer albina, sin melanina que la proteja en este tiempo. Ingresada en uno de los pocos hospitales activos que quedan me espera cada día a qué baya a verla , después de ir a trabajar para poder pagar sus medicinas.
Dicen los médicos que no sobrevira, que su piel no aguantará en este planeta, que el cáncer acabará tarde o temprano con ella. Pero yo no lo puedo aceptar, aún no asimilo que mi niña de ocho años vaya a morir, y lo que me da más rabia es que morirá por la culpa de la estupidez humana, sin tener culpa de nada...
Su madre, mi esposa, murió por una explosión en el laboratorio donde trabajaba mientras intentaba buscar una solución a la gran contaminación. Marie, nuestra hija, sólo tenía cinco años y desde aquel momento hago todo lo que puedo para poder pagar su tratamiento, sólo, sin ninguna de los ayuda de los gobiernos para que siga viviendo, pero también ¿que pensaba?
Ellos tienen la culpa de todo, ellos lo pudieron parar a tiempo pero su avaricia les corrompió, con Estados cada vez más y más corruptos que sólo querían aprovecharse de la Tierra para tener cada día más dinero. Dinero y más dinero, ellos mataron a millones de personas, a mi mujer, y ahora pretenden asesinar a mi hija, como si sólo fuéramos números, y todo por ser más ricos, aprovechándose de las personas, de su desesperación que ellos mismos crearon para que le pidiéramos favores a cambio de enriquecerse.
Nos vendieron el capitalismo como un sueño, pero pocos se lo podían permitir. Nos vendían coches, pero los gobiernos son los que están asociados con las petroleras, por eso nos lo vendieron, y por eso las energías renovables eran tan caras, por eso se le puso un impuesto a la energía solar, porque son ellos los que están detrás de las empresas eléctricas, para así poder enriquecerse a costa de nosotros.
Pero lo más triste es que no hicimos nada para pararlo, lo sabíamos y nos quedábamos en casa sentados en el sofá, con la calefacción encendida y mirando la tele, empeorándolo, nos lo merecemos. Pero no Marie, una niña inocente, una de tantos niños y niñas que murieron y morirán por nuestra culpa y por culpa de los gobiernos corruptos, ellos no tenían la culpa...
Y ese fue mi sueño doctor, ya no se que hacer, aún no ha pasado pero tengo miedo a que puedan ocurrir todas esas cosas horribles, las pesadillas me atormentan cada noche, que puedo hacer?
-Tu ya lo sabes, ¡impídelo!