Recuerdos

Noté el sol en los párpados y los abrí con dificultad, no recordaba nada. Había una

mochila, pesaba mucho. Un extraño objeto metálico albergaba en su interior, tenía un

letrero:“Fresh Water”. Estaba claro que era una máquina relacionada con el agua pero

no sabía como funcionaba. Una botella vacía y milagrosamente unas barritas

energéticas. Me comí las barritas y puse destino a un lugar con agua.

Llevaba varias horas andando y el cansancio ya hacía mella en mí, cuando de repente

observé a lo lejos una especie de oasis. Con todas mis fuerzas, que eran pocas, eché a

correr a más no poder, y sin previo aviso, el oasis que diez segundos antes había

aparecido antes mis ojos, ahora ya no estaba. No podía creérmelo, un espejismo. Lo

único que me mantenía en pie era la esperanza, y ahora ni eso tenía. Solo me quedaba

por probar una cosa, usar la misteriosa máquina. La saqué de la mochila y la

inspeccioné, pulsé el único botón que había y la máquina empezó a hacer un ruido.

Absorbía aire, y sin que me diese cuenta, salió agua de un pitorro. Desesperado puse la

boca debajo, que sensación. Ya tenía el agua asegurada, ya solo me faltaba la comida.

Ahora con nuevas esperanzas empecé a andar. Estaba pasando de aquel paisaje árido

a un paisaje con más vegetación. Dormí como pude con reforzadas esperanzas para el

día siguiente.

Me incorporé de un salto, ya era de día y me encontraba mucho mejor. Bebí agua y

comí unas raíces que había recogido el día anterior. Tocaba andar, así que me puse

manos a la obra. El sol estaba encima de mi cabeza cuando observé a lo lejos unas

ruinas. Parecía como un viejo observatorio. Me acerqué a observar lo que mis ojos

veían rezando para que no fuese un espejismo, pero esta vez no lo era. A medida que

me acercaba lo que parecían unas pequeñas ruinas cada vez aumentaba su tamaño,

aquello era enorme. Cuando por fin llegué pude leer: “LIGO”. Empecé a recordar, eso

era un observatorio de...de neutrinos. Yo observaba neutrinos. Ya me acordaba, pero

no sabía que había pasado. Entré dentro de las instalaciones y vi fotos mías con más

gente. Al parecer era un científico importante. Claro, yo estaba a punto de descubrir

algo, algo muy importante, pero por alguna razón tuviera que parar de investigar.

Gracias a dios encontré una cafetería en ruinas pero con la nevera intacta. Dentro

había comida. Me senté en el suelo y repuse fuerzas. Estaba haciendo un esfuerzo

enorme por recordar que había ocurrido, pero nada. Me levanté y seguí explorando el

lugar. Entré en un despacho donde había fotos mías por las paredes, al parecer tenía

dos hijas. Vi una foto mía con otro científico, ya me acordaba, era Alberto. Alberto y yo

estábamos investigando un agujero negro gracias a las ondas gravitacionales. Y

estábamos a punto de descubrir algo importante, pero ¿que había ocurrido para que

parásemos de investigar? Inspeccioné el resto de la habitación, papeles tirados por el

suelo, una tele, una mesa... Encendí la tele pero no cogía señal en ningún canal,

excepto en el de noticias.

“Últimas embarcaciones con destino a Marte desde Louisiana, saldrá el día de hoy a las

10:00 p.m.”

Ya me acordaba de todo, el ser humano había contaminado tanto el planeta que o nos

íbamos a Marte o moriríamos intoxicados por el exceso de contaminación en el aire.

Entonces,,¿yo como estaba respirando este aire sin morir? Las pastillas, eso era lo que

me mantenía con vida, me las había estado tomando cada día como un impulso, sin

saber por qué. Cada vez tenía más fichas del puzzle en su sitio, pero había cosas que

seguían sin explicación. ¿Cómo había llegado a aquel lugar inconsciente? ¿Qué estaba

a punto de descubrir?

Mi meta en aquel momento era coger la última nave que salía con destino a Marte.

Por la posición del sol no debían ser más de las dos de la tarde.. Cogí un coche del

garaje y me dirigí al lugar que había nombrado la periodista. Por el camino fui

recordando todo lo que había ocurrido, estaba investigando aquello con mi

compañero pero él no podía soportar que compartiésemos la fama. Claro, por eso se

había deshecho de mí en cuanto pudo. Intentó sacarme del medio y que me pudriera

aquí en la Tierra. Mientras, él presentaría nuestro hallazgo a todo el mundo.

Eran las nueve cuando llegué al lugar citado.

-Doctor Álvarez, pensé que no le volvería a ver.

Así que ese era yo, el Doctor Álvarez. Me subí a la nave con otros pasajeros y pusimos

rumbo a Marte. Había conseguido mi meta, SOBREVIVIR.