Un mundo de sabios

Cuenta la historia que un antiguo hombre de Mesopotamia contaba con una gran sabiduría que le permitía ver el mundo de un modo diferente al de la época. Hay registros de que conocía la existencia de una fuerza que atraía los cuerpos a la tierra e incluso de que esta era redonda. Conocía de primera mano información que posteriormente Arquímedes descubriría. El error de este hombre fue no dar constancia de sus conocimientos y pasar desapercibido en la historia.

Yo he reflexionado en este tema y me he parado a pensar:

“Si todos estos sabios vivieran en las misma ciudad, justo en la misma época, la física y demás ciencias podrían haber dado un paso de gigante”

Esta idea rondo por mi cabeza días e incluso semanas, pensando que época sería mejor e imaginándome esa situación con todos esos sabios reunidos y aportando ideas. Seguro que a cualquier científico actual le encantaría estar en ese lugar, observando a sus referentes y debatiendo con ellos temas maravillosos y complejos.

Esa situación sería imposible de recrear por la diferencia de épocas en las que vivieron. Pero nosotros podemos hacer algo al respecto. Eses conocimientos que nos han aportado debemos usarlos para conocer mejor el mundo y responder preguntas creadas por fenómenos desconocidos. Pero nosotros, en cambio, los usamos para crear armas muy peligrosas o estropear nuestro planeta.

Debemos cambiar esta situación y empezar a mejorar el mundo para que las siguientes generaciones puedan recordar a estos genios al igual que nosotros. No tenemos derecho a quitarles ese privilegio.