Física del desamor

Andaba sin rumbo, mirando a mis pies. Estaba lloviendo y me mojaba, pero no me importaba, hasta lo agradecía. De esta forma, mis lagrimas se mimetizaban con las gotas de lluvia que resbalaban por mi cara, hacia el suelo. El profesor de física nos había explicado la fuerza de la gravedad: que todo se ve atraído hacia el centro de la Tierra por la fuerza de la gravedad y que yo no me veía absorbida por ella porque el suelo ejerce una misma fuerza en sentido contrario. No lo entiendo. Según él todo se rige por fuerzas físicas y reacciones químicas. Que me haya enamorado de un chico son sólo un conjunto de reacciones químicas, pero ¿cómo unas simples reacciones químicas que pueden escribirse en una hoja de papel pueden doler tanto? No lo entiendo.

Mi vida parecía no tener sentido. No importaba nada. Mis amigos habían intentado consolarme, pero sus palabras parecían estar carentes de sentido para mí. Todos lo sabían. Todos lo intuían. Pero mis reacciones químicas parecían haberme nublado el sentido común. El mundo continuaba girando. La vida continúa igual, sin que nada se haya detenido, ni siquiera mi corazón, que seguía latiendo con un ritmo constante, aunque tuviese dolor, una presión muy fuerte en el pecho. ¿Acaso él tampoco entendía lo que estaba pasando? Está diseñado sólo para latir, pasar sangre de sus aurículas a sus ventrículos, y esto lo continúa haciendo a buen ritmo, no ha dejado de funcionar... Pero noto un gran dolor en el pecho, como si me hubiesen aplastado el corazón, como si no pudiese respirar por una opresión.

Todo lo que estaba a mi alrededor me parecía una de tantas fórmulas que decía el profesor, una de esas que todos entendían y yo no. Esas que se usaban en los problemas y yo no sabía cual poner. No todos los problemas tienen solución y, en este caso, lo mío parecía el mayor problema, que ni el mismísimo Einstein podría resolver. ¿Qué sabrán ellos del amor? ¿Qué sabrán ellos de los cambios de temperatura que siente mi cuerpo cada vez que lo miro? ¿Qué sabrán ellos sobre las diferentes fórmulas que se necesitan para querer a alguien? No tienen ni idea de mis reacciones químicas y, mucho menos, de la física que me importa. Me refiero a la física de distinta manera, esa que sientes con el primer beso, o con el primer contacto. Ahora todo dejaba de tener sentido para mí, incluso la unión entre protones y neutrones, que hasta ellos son egoístas, simplemente por el hecho de dejar a los electrones apartados, lejos de su núcleo, pero no lo suficiente como para que estén libres.

De repente, me detuve. Me deslumbró una luz reflejada en el suelo mojado. Era un rayo de sol que rebotaba en un charco y me iba directamente a los ojos. Me cegaba. Miré hacia arriba. A pesar d e continuar lloviendo, había salido también el sol. Y entonces lo vi, majestuoso e imponente, brillante y colorido. Un gran arco iris aparecía en el cielo negro. Y lo entendí. Parecía una moraleja que la naturaleza me daba: por muy fuerte que sea la tormenta, un rayo de sol te llena la oscuridad de color. Esto también nos lo contó nuestro profesor, y ahora lo entendía. Básicamente, es óptica. Es la refracción de la luz cuando pasa a través de las gotas de agua. La luz cambia de dirección, y esa luz blanca del sol, formada por ondas de luz de todos los colores, se separa, y cada onda va a diferente velocidad, puesto que tienen diferente frecuencia. Igual yo voy más lenta en superar las cosas. Siento en diferente frecuencia que mis amigos. Ahora lo entiendo.