Un día como otro cualquiera

El 10 de marzo era un día como otro cualquiera me levanté de la cama y prepare mi desayuno, mi hija y mi mujer ya no estaban en casa. Me vestí y cogí el coche.
Cuando llegue al campo me puse la bata y la mascar de gas cogí las bombonas y las prepare para la exterminación que daba comienzo en unas horas.
Aun que yo fuera el encargado de llevar la exterminación a cabo nunca me había parado a pensar que había dentro de las bombonas, era obvio que era un gas venenoso ¿pero cual y por que ese?
Al acabar mi jornada llegue a casa serian las 9 de la noche cuando recordé que mi vecino había trabajado en el mismo campo que yo durante mucho tiempo así que a lo mejor el podría saber de que tipo de gas se trataba.
Lame a su timbre, escuche unos pasos ligeros y un bastón, abrió la puerta y me dijo que entrara. Me senté en su sofá y me dispuse a preguntarle, el me contesto que se usaba monóxido de carbono (CO) también me explico que se usaba por que era un veneno rápido y no muy difícil de conseguí, también me dijo que se había causado mas de un accidente por culpa de que no se cerraran bien las válvulas y el gas escapara y que por eso la mascara es tan importante.
Después de esa charla volví a mi casa, le di las buenas noches a mi hija y me metí en cama, mi mujer me pregunto que había hecho durante todo este tiempo y yo le conté mi pequeña historia.
A la mañana siguiente me levante hice el desayuno y me fui a trabajar hoy no había ninguna exterminación así que me tocaba encargarme del cuidado de todo el materia coloque las bombonas de CO en su lugar con la mala suerte de que una se fisuró yo no me di cuenta hasta que me sentí sin respiración no pude hacer nada las mascaras de gas estaban demasiado lejos así que morí allí un día como otro cualquiera, morí igual que como había matado.