El ojo de cristal

Cuando era pequeña, con cinco años, estaba en la playa y vi a un señor que se acercaba con un perro. Tenía una correa muy extraña yo me pregunté que para que la utilizaría. También me fijé en que llevaba unas gafas. Me estuve un rato preguntando el “porqué” hasta que se lo pregunté a mi madre. Después de esto yo seguía sin entender porqué el no veía y yo sí. En este momento decidí que de mayor quería estudiar medicina, pasé primaria, secundaria, bachiller y finalmente llegue a la universidad y me puse a estudiar lo que quería.
No era una universidad muy bonita ni tampoco muy prestigiosa, pero para esto habían alcanzado mis notas; así que me bastaba. Empecé a estudiar y buscando encontré un tipo de cristal que me valdría para lograr mi invento.
Al acabar la universidad comencé investigando sobre ese material y cómo podría crear un instrumento para curar a las personas ciegas. Después de muchos años conseguí hacer un ojo de cristal con una mini cámara. El ojo se implantaba en el hueco si la persona no tenía ojo y si tenía ojo se le ponía una capa del cristal por encima. Luego se le implantaba un micro chip en el cerebro al que le transmitía las imágenes con los colores y formas. Continué investigando hasta que una universidad americana se ofreció a poner el invento en prueba. Por fin, el invento, en las personas que lo ensayaron iba bien, así que lo sacaron al mercado
Hice mi mayor fortuna, por haber querido ayudar a un señor, ser una gran científica al servicio de personas que lo necesitan.