La ciencia es la expresión final de la vida

Desde tiempos inmemoriales la ciencia ha sido la magia que rodea el mundo; uno abierto a simples aunque improbables posibilidades, el cual es sumamente interesante. No importa cuánto nos esforcemos, a veces aun no estamos preparados para ver más allá de lo que tenemos… y otras, imaginamos de más. Nos deprimimos pensando en cosas sin importancia y nos despreocupamos de la realidad… ciertamente, podríamos decir que la vida es probabilidad y estadística, unas matemáticas que solemos llamar destino; nosotros ponemos las cifras y los demás ponen los signos. Siempre ha sido así. Vivimos al son de la melodía de los cálculos que nos rodean, es una magia que exhala entusiasmo y determinación, al igual que lágrimas de dolor. No hay un escenario sobre el que poner estas palabras, ninguna situación para establecerlas… Simplemente podrás percatarte de que lo que escribo es cierto, y es que, después de todo, hagas lo que hagas siempre restarás algo… pero nadie te asegura multiplicar ni sumar otras. Mi profesora de matemáticas dice: “Las matemáticas solo cuentan mentiras cuando tú lo haces antes”; con ello puedo llegar a entender porque muchas de las veces que realizo un cálculo puedo equivocarme fácilmente en el resultado final: porque soy muy buena mintiendo. Y como yo, para mi infortunio, demasiada gente.
A los únicos números que no podemos engañar son los de la muerte, donde tienes que elegir cautelosamente el orden de los factores para sumar algo de tiempo. Pero cuando la cuenta da cero, debes estar preparado para asimilar que después de eso solo hay cifras negativas.