La verdad puede seguir siendo un misterio

Todo estaba negro, no podía ver. No sabía dónde estaba, qué estaba sucediendo. Tenía miedo. De pronto oí voces, pero no sabía lo que estaba sucediendo, qué estaba hablando la gente. Lo único que sabía era que estaba en una cama y que tenía algo atado a mi mano. Estaba tan asustada. Quería creer que estaba soñando, así que decidí calmarme y eventualmente me quedé dormida otra vez, al menos creo que lo hice.

Todo era un borrón. Después de unas horas desperté y me di cuenta que esto realmente estaba pasando, pero ahora que vi estaba en una habitación. Era como un laboratorio. Estaban trabajando personas que llevaban trajes o vestidos, era una hora muy ocupada del día. Miré alrededor de la habitación y vi a otra mujer en la cama junto a mí, era mi amiga Mariana. Ella estaba preocupada y tenía miedo. Me levanté y caminé hacia ella. Tomé su mano y tranquilamente le dije, --Levántate y ven conmigo para ver dónde estamos y lo que está sucediendo.

Después de un largo paseo por los pasillos grises, encontramos una puerta que nos condujo a un balcón. Cuando lo abrimos vimos que estábamos en una isla, pero no parecía nuestro planeta tierra, era diferente. Los árboles eran de diferente color, el agua era irreal, todo parecía una historieta. Miramos alrededor, pero no vimos nada familiar. De repente escuchamos un ruido, nos asustamos, pero de nuevo todo era negro.

Nos despertamos en un cuarto azul. Lo único que pude sentir fue dolor en los brazos y en la cabeza. Estaba débil, pero no estábamos solas. Había más gente que nos rodeaba. Parecía que nos estaban haciendo pruebas o diagnosticando algo. Una mujer de negro caminó hacia nosotros y nos explicó que estaban haciendo un experimento de modificación genética. Era difícil entender lo que ella estaba diciendo, ya que pude notar que el castellano no era su idioma materno. Nos dejaron ir a casa con un pase bajo una condición: si contestábamos al teléfono en cuanto nos llamara la Institución. Firmé los papeles para irme casa, quería irme lo más lejos posible de allí. Nos metieron a Mariana y a mí en un coche que nos llevó a casa. Nos sentamos y nos miramos, todo era muy raro. Podíamos escuchar todo lo que nuestros vecinos estaban hablando. Yo podía detectar los olores de la panadería que estaba calle abajo y mi vista era increíble. Era como si pudiera ver el más mínimo detalle a mi alrededor. Era increíble y espantoso a la vez. Agotadas nos fuimos a la cama.

El sonido de la radio nos despertó. Eran las noticias. El reportero estaba hablando sobre la población elegida para ayudar a una institución con el experimento de modificación genética. Rápidamente encendimos el televisor y vimos que cinco de nosotros habíamos sido escogidos para ayudar a la institución a continuar con el experimento. De repente sonó el teléfono. No queríamos contestar. Teníamos miedo. Nosotros no habíamos firmado el pase para esto. Teníamos muchas preguntas que no podrían ser contestadas en ese momento. El teléfono no dejaba de sonar. Tenían todos nuestros números de teléfono. Decidimos responder, porque nos dimos cuenta nos encontrarían de todos modos. Al coger el teléfono la mujer de negro nos dijo el nombre de la calle y el tiempo en que necesitábamos estar allí. Sinceramente teníamos miedo, no nos sentíamos cómodas con lo que teníamos que hacer, porque como cualquier otro ser humano, lo primero que nos vino a la mente era lo que otros pensarían de nosotras. Después de hablar un rato nos dimos cuenta de que tal vez no sería tan malo. Podríamos ayudar al desarrollo científico.


El viernes siguiente fuimos a la reunión. Esperamos la mujer de negro. Ella vino y nos explicó lo que estaban planeando hacer. Otra vez comencé a preocuparme porque nadie estaba muy seguro de lo que nos estaban explicando. No nos quedaba más remedio, había que hacer lo que nos estaban indicando. Los cinco fuimos divididos en dos grupos, tres de ellos en un grupo y Mariana y yo en otro. Después de varios años de pruebas el experimento terminó. Al salir de la Institución solo estábamos Mariana y yo.