Disyuntiva

Nos pasamos toda la vida tomando decisiones, ya sea por alguien o por algo, difícil o no tan complicada; todos elegimos constantemente, de una manera u otra, y lo realmente complicado no es el hecho de seguir un rumbo u otro, creo que lo difícil está en aprender a convivir toda tu vida con esa decisión. Al fin y al cabo, es una manera de vivir, mi manera de vivir, inclusive.
Es el último curso de bachillerato y después de seis años en el instituto, a tan solo un mes por terminar, las dudas asaltan mi cabeza. Desde que empezamos bachiller, las palabras selectividad, universidad, futuro estan constantemente presentes, y este año han sido el vocabulario de uso diario desde el primer día. Aunque siempre les he dado importancia, nunca han llegado a preocuparme tanto como ahora; cuando se acerca el momento y empiezas a creer que va a ocurrir es cuando las cosas cambian y debes plantearte seriamente que va a ser de ti. Llevo medio año pensando en futuras posibilidades, pero a falta de unos treinta días para la selectividad no sé qué camino tomar; siempre he sido indecisa, nunca he tomado una decisión sin pensarlo mucho previamente, demasiado incluso, diría yo. De momento, después de haberme informado en páginas webs, de haber preguntado y solicitado más información sobre todas aquellas posibilidades que me interesaban, finalmente, he logrado centrarme en dos: la medicina o la ingeniería. ¿El problema? No lo sé ni yo, hay algo que me frena a decidir; por un lado intento seguir mi instinto, lo que de verdad quiero hacer, pero por otro pienso en mi futuro, en lo que debe de ser mejor para mí, ahí está la dificultad, tengo miedo al error, a equivocarme tomando una decisión que creo que puede condicionar mi futuro en bastantes aspectos: es a lo que me quiero dedicar toda la vida, al fin y al cabo.
Los días han ido pasando y casi no he sido consciente de ello, todo me ha pasado demasiado deprisa, todos estos años, pero sobretodo este curso. Creo que ha sido el más duro con diferencia, pero también sé que lo es porque debe serlo; es el final de una etapa que ha sido importante para llegar hasta aquí, y también el principio de otra muy diferente. Creo que es el puente entre dos conceptos muy distintos pero semejantes a la vez, todo es importante para tu futuro, no importa cuando lo hagas, ya que todo te va a llevar a un momento concreto si así lo deseas y si trabajas para ello. Y es muy curioso, después de ciertos meses con incertidumbre, el día de hoy me ha hecho ver de manera diferente lo que me preocupaba hasta ahora.
Benditas clases de física y bendita mecánica cuántica, bueno, bendito Erwin Schrödinger y su famosa paradoja. Quién me iba a decir a mí, que un experimento mental, que una incógnita para la cuántica, me haría abrir los ojos a mi manera. Tan sólo se debe imaginar un gato en el interior de una caja opaca junto a un mecanismo que une un detector de electrones a un martillo; si el detector capta un electrón, el mecanismo se activaría y caería rompiendo así el frasco de cristal con veneno letal situado debajo. Pero, si no llega a ser detectado, el mecanismo no se activaría, el martillo no caería y el frasco nunca se rompería, por lo tanto el gato seguiría vivo. La cuestión es, que el electrón es onda y partícula a la vez, toma distintos caminos, el del detector y el contrario, resultando así que sea detectado y ocasione la muerte del gato, y al mismo tiempo que no sea detectado y le permita seguir con vida. Pero tan solo al abrir la caja, lo veríamos o vivo o muerto, pero nunca ambas opciones, ya que la cuántica es válida en partículas aisladas, y cualquier interacción como es abrir la caja, haría que las leyes de ésta se dejaran de aplicar. Conclusión: nuestra realidad no se asemeja a la realidad cuántica, nuestra realidad es tan solo una realidad, de esta forma tan solo se define por una de las dos opciones posibles.
Aquí me di cuenta de una vez por todas, de que para una única realidad, debes tomar la decisión para que así sea; nadie sabe si el gato estará vivo o muerto, o en mi caso, no sé que me deparará un futuro camino u otro, pero más claro está que no lo sabré si no me decido a decidir. En nuestra realidad no hay partículas aisladas, se deben tomar caminos que te lleven a donde te deban llevar, hacia una única realidad. Puedes pensar qué podría haber pasado si hubieras elegido otro rumbo, pero es eso, otro rumbo.