La cara oculta de la revolución genética

Estamos en un mundo muy diferente a cómo se conocía antes; todo el mundo conoce las maravillas que el ser humano es capaz de crear, todos los límites que podemos romper, y por desgracia, no todos saben qué consecuencias pueden traer...

Hace 10 años comenzó todo con el descubrimiento de un nuevo método “natural” para poder crear alimentos, animales e incluso humanos (en menor medida) transgénicos. Este método hacía que los alimentos adquirieran más nutrientes y que estos a su vez reaccionarán de una manera más potente dentro de los organismos. Los animales genéticamente modificados se crearon con el fin de controlar grandes masas de animales que estaban reproduciéndose sin control; aunque se descubrió más tarde que esto se debía a los alimentos transgénicos que ingerían. Irónico, ¿no creen? La creación de unos llevó a los otros.

Sin embargo, lo que llevó a la modificación genética del ser humano fue la codicia oculta en los propios hombres y mujeres que controlaban la naciones en esos tiempos... todos querían el método “revolucionario” para crear seres que poco se alejarían de un superhéroe. Consecuencia de todos estos hechos: el estallido de la guerra...




22 de noviembre de 2157

Hacía ya varios meses que el mundo se había sumido en el caos por controlar todas las fuentes de recursos científicos que proporcionaban la oportunidad de conseguir esos “súper soldados”.

Europa está completamente ocupada por los Estados Unidos, que se había anticipado a China debido a que combinaron los pocos soldados experimentales (así llamados los que habían sido sometidos al cambio genético) con infantería mecanizada (exoesqueletos que proporcionaban más movilidad al soldado) y los robots de combate HKM-35 (robots diseñados para suplir la falta de soldados).

Sin embargo, al ser China uno de los países que desarrolló el gen que permitía modificar el ADN humano, esta contaba con una producción estable de soldados experimentales y la batalla en el frente de estas dos grandes potencias no era agradable de observar...

4 de Diciembre de 2157

Hoy a las 9:00 comienza la operación R.U.I.N de la cual me han encargado su éxito. Esta misión desempeñará un papel fundamental en el cese de la guerra, y tendrá un objetivo ambicioso como es el de asegurarse eliminar el laboratorio Kaervin, principal creador de muestras clandestinas del suero C (el cual, al inyectarse en un ser humano hacía que sus genes mutarán).
En resumen, tenemos que eliminar al vendedor de armas que está “manteniendo” la guerra, se mueve por todo el continente asiático y posee un armamento que se asemejaría al Apocalipsis mismo,... pero nuestra ventaja es que nosotros no pertenecemos a ningún bando conocido, somos... fantasmas... ángeles de la guarda, los diez contra la “gloriosa” revolución genética que llevó a la pérdida y olvido de la palabra humanidad.


7 de Diciembre de 2157

La misión comenzó hace tres días, y ya hemos perdido a dos hombres, Víctor Bedril y John Pane, que yacen ahora en las cercanías del conflicto; no tardarán los soldados en luchar en ese territorio.

Estábamos cerca de unos de los edificios que creíamos seguros para pasar la segunda noche cuando fuimos asaltados por un grupo de lo que parecían unos desertores del bando chino. No creo que nos atacaran por ver las armas que llebamos, sino por el refugio que íbamos a conseguir para tener un poco de paz.

Noté algo distinto en uno de ellos, tenía parte del brazo derecho negro como el carbón y era más bien como si el brazo se le estuviera atrofiando o... ¿mutando?. Su conducta era más agresiva, diría que instintiva.


26 de enero de 2157

Tras más de 15 días de búsqueda, por fin hicimos contacto visual con el objetivo. El plan de entrada era sencillo y una vez dentro nos dispusimos a poner en marcha el plan de destrucción.

Todo parecía fácil y sin ningún contratiempo gracias a los trajes mimetizadores, hasta que nos encontramos en un corredor con diversas salas en las que se podían ver los ensayos médicos que más tarde daban fruto a los “soldados de nueva generación”, pero algo no parecía encajar...

Con todo dispuesto y una carga de 100kg en explosivos colocada por todo el laboratorio, salimos lo más rápido posible por donde habíamos entrado y cuando pasábamos por el corredor me percaté de lo que en realidad era ese “laboratorio” y que clase de tratamientos hacían. Vagamente en la carrera conseguí leer: “muestra 48 – anti virus mutable C”


3 de Agosto de 2168

Hace años que la guerra acabó, y lo único que recuerdo es aquella gran explosión que debió verse varios kilómetros a la redonda y ese sentimiento de desconcierto, de no saber si había destruido la causa de la guerra o aquello que podía pararla...

Supongo que ya nada de eso importa.