La Tercera Guerra Mundial

Año 2244, los niveles de agua líquida no contaminada a nivel mundial están por debajo del 2%. Durante los dos últimos siglos la cantidad de agua contaminada ha ido creciendo exponencialmente, todos los países se han saltado los convenios creados entre ellos que obligaban a reducir la contaminación hídrica.

Debido a esta situación tan crítica, Estados Unidos decidió llevar un plan en secreto que consistía en explotar el único recurso de agua limpia que quedaba en la Tierra, la Antártida. El casquete polar estaba casi derretido debido al aumento de temperaturas.

El ejército estadounidense empezó a establecer bases en la Plataforma de Hielo Ronne, ya que se les había establecido a ellos sacar el hielo de ahí por si había algún altercado, y así fue. Rusia detectó unos edificios sospechosos con uno de sus satélites GLONASS y ya se imaginaban lo que estaba ocurriendo.

Enviaron ahí su ejército para evitar que los estadounidenses se llevasen el hielo, lo cual hizo estallar la que ya llaman tercera guerra mundial (2217-2234). Ningún otro país se quiso meter debido a las consecuencias nucleares que podría haber tenido sobre su territorio, afortunadamente no se detonó ninguna bomba nuclear.

Rusia estableció su campamento base en Mirny, territorio suyo. Las condiciones en las que tenían que enfrentarse eran extremas y muchos morían antes de ir al frente debido a las bajas temperaturas y fuertes tormentas que frecuentan la Antártica. La guerra se desarrollaba muy lentamente debido a estas condiciones.

Estados Unidos desarrolló unas armas que decidirían la guerra, una serie de humanos trangénicos. Este proyecto se llevó en secreto porque había mucha gente en contra de los transgénicos debido al fracaso de algunas plantas transgénicas en el pasado. Daban una considerable cantidad de dinero a las madres que decidían embarcarse en este proyecto que consistía en que unos días después de haber sido fecundadas, acudían al médico y les decían que iban a quitarle una de las células de la blástula (etapa antes de que ser forme el cigoto) para experimentar con células madres y que no tendría ningún efecto en el bebé. Pero en realidad, lo que estaban haciendo era insertarle un gen de uno de los zorros del ártico, el cual descendía hasta en 10ºC el punto de congelación de la sangre. Afortunadamente los niños/as nacieron bien.

A los 5 años de nacer estos niños/as; el ejército se encargaba de raptarlos, llevárselos a un campo base y entrenarlos ahí para la guerra.

Al llegar a los 15 años este grupo de 1000 adolescentes, y la guerra ya llevar 16 años empezada, se les envío a la Antártida. No tardaron mucho en hacer replegar las tropas rusas que habían ganado mucho terreno en los últimos años, esto sucedió ya que estos transgénicos aguantaban perfectamente las condiciones de temperatura de la Antártida. En 5 meses habían conseguido lo que los rusos en 5 años, los rusos no se explicaban cómo esto podía estar ocurriendo; y tras otros 5 meses, los rusos se encontraban acorralados en Mirny, decidieron salir a luchar contra los estadounidenses ya que les doblaban en número. Esto pilló a los estadounidenses desprevenidos, pero tuvieron la fortuna de que en medio de la batalla les sorprendió una de las muy comunes tormentas de nieve, muchos de los rusos murieron de hipotermia y los pocos que sobrevivieron fueron asesinados por los transgénicos. Ahí terminó la guerra, con la victoria de Estados Unidos.

En la actualidad, han pasado ya 10 años desde que la guerra terminó y Estados Unidos sigue abasteciéndose de agua de la Antártida; otros países han encontrado otras soluciones para obtener agua potable. Los 1000 transgénicos tienen ya 26 años y ninguno de ellos ha conseguido asentarse ni tener ninguna relación íntima con nadie; tras unos estudios, se ha llegado a la conclusión de que el gen del zorro de la Antártida que se les inyectó antes de nacer no se encarga solo de bajar la temperatura de congelación de su sangre sino que también está encargado de hacer que el zorro, al hacerse adulto, se mantenga aislado de los otros zorros para así no tener que preocuparse por la supervivencia de nadie más que la de él mismo, esto hace que estos transgénicos sufran una especie de autismo que les impide embarcarse en ninguna relación de ningún tipo. Se seguirán haciendo investigaciones pero lo más probable es que estas personas continúen al margen de la sociedad y sin asentarse toda su vida. Esta información es confidencial, pero no puedo seguir dejando a la sociedad al margen del desastre que ha cometido nuestro país y continuar realizando todo lo que se me manda desde arriba.

General David LaPoint del Ejército de Estados Unidos