La noticia

Me desperté con un fuerte dolor de cabeza y nada más abrir los ojos solo divisaba una masa de color blanco y conforme centraba la mirada me di cuenta de que me hallaba en un hospital y me golpeó un fuerte hedor a hospital, pero no le di importancia ya que se trataba de un hospital…

Todo estaba desierto por lo que decidí levantarme e ir a investigar por mi cuenta. En mi planta no había nada pero por otro lado parecía como si hubiera habido movimiento cinco minutos antes. Me asomé a la ventana más cercana y solo se veía terreno sin edificar, oí un ruido y nada más girarme un objeto me golpeó la cabeza.

Lo próximo que vi al despertarme fue la misma habitación blanca en la que me encontraba antes, pero esta vez mucho más ajetreada. Había enfermeras correteando de un lado para otro con instrumentos que mi cerebro no consiguió identificar, pero no transmitan mucha confianza… y unas ocho personas más que se encontraban en la misma situación de desconcierto que yo, desorientadas en la cama y con multitud de tubos conectados a maquinas saliendo de nuestros brazos. Aún un poco aturdida, creo recordar que vi un hombre mayor vestido con una bata blanca que supuse sería el medico. Este nos explicó algo sobre un experimento y modificación genética pero no lo recuerdo todo porque no me encontraba en mi mejor momento. No entendí nada de lo que pasó ese día hasta que llegué a casa una vez que el médico nos hubo dado de alta a todos, no me di cuenta de que algunos de mis sentidos se habían intensificado. Por ejemplo llegué a casa y no encontraba las gafas que uso normalmente, pero no hizo falta porque veía perfectamente; para cenar pedí una pizza y pude olerla desde mi salón cinco minutos antes de que llegase el repartidor con ella, noté como mis reflejos aumentaron, cuando sin darme cuenta casi tiro un jarrón con flores pero lo cogí en el ultimo momento…

Al día siguiente mientras me dirigía a la universidad me detuve en un quiosco que me pillaba de camino al ver mi cara en la portada del periódico. Cuando lo abrí por la página de la noticia reconocí las caras de las otras ocho personas que vi en el hospital. La noticia decía: El Instituto Nacional de Investigación esta llevando a cabo un experimento en jóvenes elegidos aleatoriamente sobre modificación genética… Al principio no supe como reaccionar por lo que tiré el periódico y me fui corriendo a casa sin saber como tomarme semejante noticia así, en frío. Es decir, sabía que algo había pasado en aquel hospital pero nunca me podría haber imaginado que me hubiese pasado aquello a mí. Después de darle muchas vueltas al asunto y de haber discutido los pros y los contras me convencí a mí misma de que aquello no estaba tan mal y que debía de sentirme orgullosa y afortunada por haber tenido semejante oportunidad para ayudar a la ciencia a cambiar el mundo y el desarrollo científico; quien sabe, quizás en un futuro gracias a este experimento lleguemos a los 200 años de vida…

Ya más tranquila, salí a la calle a dar una vuelta y despejarme un poco y me di cuenta de que la gente me miraba y se giraba cuando pasaban por mi lado (seguramente por la noticia del periódico y pensarían que soy un monstruo) pero cuando fijándome mejor en sus rostros observé que no me miraban con desprecio y como si fuese un animal tras un cristal en un zoo sino con admiración y con una chispa de esperanza (en el desarrollo de la raza humana supongo) lo cual me hizo sentir mucho mejor y orgullosa de mí misma. Pasados unos días el Instituto contactó con los nueve de nosotros para concertar una reunión. Una vez estuvimos todos allí, el doctor nos explicó mas detalladamente el experimento y una vez acabada la reunión nos preguntaron si estaríamos de acuerdo en seguir adelante con los tratamientos para mejorar nuestro organismo y nuestras capacidades; nos lo podrían haber preguntado desde un principio pero en ese momento creo que a ninguno importó porque nos encantó la idea y todos respondimos que sí con una sonrisa en la cara. Nos pasaron a una sala de espera, y allí se encontraba el periódico con nuestra noticia, lo cogí y avisé a todos para leerla de nuevo todos juntos. La primera vez hace unos días no caí en ello, pero ahora sí, la noticia decía claramente que el experimento contaba con diez jóvenes y ahí solo estábamos nueve, creo que a todos se nos pasó lo mismo por la cabeza y enseguida nuestra sonrisa desapareció...