IDILIO DEL MAGMA

Emana grandeza, es fuerte e imponente y a su paso deja rastro, ¿Quién podría compararse con él?; Su fuerza nace de la decadencia de las fortalezas que están en lo más profundo de la madre tierra, ¡rocas que se han fundido para dar paso a este titán sin corazón! La presión interna de la tierra, los elevados infiernos que las rodeaban, las impenetrables fortalezas conocidas ahora por los mortales como rocas se funden, características adecuadas para el nacimiento de nuestro protagonista.
Nuestro imponente dios nacido de las profundidades siente que no puede mostrar su poder si continua dentro del seno de su hogar infernal, decide entonces brotar a la superficie, a causar terror entre los débiles de carne que han vivido en paz durante mucho tiempo.
Busca salidas, por los primos mares que siempre han conocido la superficie, pero estos lo detienen cuando este intenta subir, de una manera brusca detienen su fuerza y lo devuelven a la forma de sus progenitores, el magma regresa a su casa para recuperarse y considerar otro plan.
Las aguas se sienten molestas por las intenciones del magma, ¡ellas nunca habían querido que su primo pícaro naciese! Gracias a él sus fuertes protectores las rocas habían dejado de ser, ¿y si luego nos cubre y nos seca? En tono preocupado dijeron las aguas del pacífico, ¡detengamos al monstruo en las profundidades! Las aguas del índico aprobaron la noción, las aguas del antártico se opusieron ¡¿y el equilibrio!? ¡Dejadlo ser!
De inmediato las aguas del Ártico se levantaron por sobre sus cascos: ¡por cosas como estas yo soy mayor y tú pequeño! ¡Mirad como estas de reducido por la temperatura de nuestro suelo que aumenta conforme él se acerca!; el Antártico se ocultó tras un iceberg. “La decisión está tomada” afirmo el Océano Atlántico, levantando la sesión deciden el plan para acabar con su ahora enemigo en común el Magma.
El magma está en su seno anhelando escuchar los gritos de los mortales de carne ante su presencia fundidora, planeaba pasar sobre ellos y que sus carnes se emparejaran con el tono carmesí de sus llamas, se prepara para un sueño profundo y un buen despertar lleno de gritos y sufrimiento.
Al día siguiente temperaturas bajas llamaban a su puerta, el magma respondió con lentitud y a cierta distancia, las bajas temperaturas lo hacían adoptar forma fija: “¿Quién es?” el visitante de temperatura menor solo le advirtió: “deja de intentar subir a la superficie o a tus progenitores volverás” el magma, molesto iba a salir a ver el rostro de su visitante amenazador, pero al llegar a la puerta ya no había nada, quedo resentido por no haber respondido, sin embargo Salió a dar un paseo para despejar sus ideas, y de pronto la amenaza volvió a su mente, esto lo puso iracundo y poco a poco empezó a crecer y crecer y a aumentar su calor, y así creo su salida a la superficie.
Había un punto de calor fuerte en lo alto del nuevo ambiente, y en lo plano de la tierra se encontraban estructuras triangulares y de ellas salían los mortales de carne, ¡lo había logrado!
Las aguas del pacífico aterradas se desplazaron en busca de las aguas del Atlántico y al encontrarlas le contaron a secas la noticia, el Atlántico con calma decidió convocar a los demás y arreglar un plan definitivo para acabar con el magma.
Las aguas del Antártico se desplazaron en busca del magma y le conto los planes de sus hermanos, el magma se enamoró perdidamente de su temperatura fría y por la fluidez de sus aguas, las aguas del antártico estaban engullidas en el sentimiento de amor por el magma, era un amor correspondido.
Sus cuerpos totalmente opuestos de temperaturas opuestas se complementaron entre sí, y poco a poco la temperatura del lugar fue cayendo, y el magma ardiente y poderoso junto a las frías aguas del Antártico se unieron en el afán de sentir al otro, ese amor se solidificó lentamente.
Decidieron escapar, ¿para dónde? No sabían, el todo era alejarse de los otros 4 océanos. El magma decidió buscar un lugar fuera de la madre tierra, así que salió para tener una mejor vista, el Antártico reposaba en la morada del magma, llego entonces el pacífico ante ella, y con un esbozo de sonrisa le hizo entender que no volvería a ver a su amado.
Salió a toda prisa, ya era tarde, su amado estaba solidificado frente a sus cristales, ahora solo era una roca volcánica.
De su idilio surgieron frutos y estos fueron las bellas rocas plutónicas con la fuerza de su padre y bellos cristales que recordaban a las aguas de hielo de su madre.