La unión hace la fuerza

En un lugar de Officinalis, cuyo nombre procede de la medicina, vivían dos magníficos científicos llamados Cervantes y Shakespeare. Cervantes era un hombre muy inteligente pero el pensamiento que tenía sobre su enemigo Shakespeare le desquiciaba. Sin embargo, a Shakespeare le daba igual lo que su "compañero" inventase o descubriese hasta que un día coincidieron en la oficina de patentes. ¿Tendrían el mismo invento? Estaban sentados en el mismo banco y los dos poseían un papel extraño en el que salían formulitas que solo ellos, los científicos, podrían descifrar. Hubo un gran silencio en la sala hasta que Shakespeare quiso entablar una conversación:
Mmm... Hola...- dijo Shakespeare poco convencido
Hola- contestó Cervantes con voz gruñona y seca
¿Se puede saber porque estás aquí? ¿Tienes algún invento que quieras patentar?- preguntó Shakespeare con tono desafiante
Bueno... No quiero darte muchas pistas porque no te veo como si fueses fiable. Te lo contaré pero sin ningún mínimo detalle y sino lo has oído bien te lo aguantas,
¿entendido? Ayer por la noche, estuve investigando sobre la gente que sufre algunos síntomas como tener sed inusual o constante necesidad de orinar, como le sucede a mi hijo. Entonces, decidí hacer una especie de investigación para parar esos síntomas y, descubrí una cosa. Esa cosa no te la diré. - prosiguió Cervantes en la conversación
¿No lo dirás enserio, no? Hace tres semanas, mi abuela sufrió una serie de síntomas que se basaban en la pérdida inusual de peso y en la fatiga e irritabilidad extrema. Tras lo cual, decidí investigar sobre ello y descubrí que había un antídoto llamado... Mmm... Creo que no le puse nombre- continuó el científico inglés
¡Esto no puede ser! Llevo meses y meses investigando sobre esto y ahora no puedes llegar tú y arrebatarme el mérito que me merezco- Cervantes contestó y parecía que se subía por las paredes
No voy a perder el tiempo contigo. Hagamos una cosa, podemos explicar el invento entre los dos... Porque lo tuyo es para los diabéticos,¿no?- preguntó Shakespeare con voz agradable y acento inglés
Si, mi invento se basa en una especie de defensas- afirmó Cervantes
Los dos científicos que habían llegado a un acuerdo, entraron a la oficina de patentes donde firmaron un papel para proteger su gran invento. El hombre que se encontraba en esa sala les propuso que fuesen a la ciudad de artes y ciencias para exponer ese invento y que fuese aprobado por lo grandes científicos expertos en la medicina para poder ser utilizado ya en los centros médicos. Desde entonces, habían dejado de ser enemigos para poder empezar una nueva carrera médica con grandes descubrimientos.
Una vez que llegaron allí, dejaron las maletas a un lado y se dirigieron al laboratorio científico. Los médicos les escucharon atentamente mientras explicaban en que se basaba esa medicina. Shakespeare, empezó explicando el nuevo antídoto medicinal:
"Este medicamento es como una llave que abre la cerradura de las puertas de las células del cuerpo para que la glucosa, el azúcar que contiene nuestra sangre, pueda entrar y sea utilizada como energía".
Y Cervantes prosiguió:
"Este elixir tiene un papel de gran importancia en cualquier actividad del cuerpo humano. Este sustitutivo es la sustancia necesaria para metabólizar el azúcar y no sufrir tantos síntomas hasta llegar a la muerte".
Tengo el presentimiento de que sois unos grandes científicos. Vuestro medicamento me ha impactado mucho en la forma en que lo habéis presentado- aclamó uno de los científicos
Otro científico quiso saber más sobre esta medicina y preguntó cuál era la fórmula.
Así pues, Cervantes cogió una tiza y la escribió en la pizarra mientras la explicaba:
"La fórmula se basa en una estructura polipeptídica en forma de hexágono. Se puede observar cuatro radicales diferentes...".
Uno de los cuatro científicos que estaba en ese laboratorio, llamado Frederick Banting, propuso un nombre para este medicamento:
"Lo llamaremos... Insulina"
El gran descubrimiento quedó bautizado.
Este año se celebra el aniversario de la muerte de los dos grandes científicos:
Shakespeare y Cervantes, Cervantes y Shakespeare.

Fin

PD: Cervantes falleció debido a que tenía la enfermedad de diabetes tipo 2.