El mundo de las espadas

Estamos en el 2022, donde la humanidad finalmente ha hecho realidad un mundo virtual completo. Acaban de poner a la venta un nuevo videojuego, un título de lanzamiento, para un dispositivo apodado “Nerve Gear” con forma de casco que se conecta tanto a la red eléctrica como a la red de internet y permite experimentar en primera persona mundos virtuales generados por ordenador. La gente ha estado haciendo cola durante días para poder conseguir su copia de este nuevo juego “El mundo de las espadas”, por suerte, fuí uno de los mil afortunados ‘beta-tester’, quienes se encargaron de probar el juego tiempo antes del lanzamiento para solucionar posibles errores de programación. Estaba sentado delante de mi escritorio junto a mi cama mirando fijamente al monitor del ordenador mientras daban la transmisión de juegos MMO semanal, en la que hablan justamente del lanzamiento de dicho juego, al cabo de haber terminado, decidí conectarme, me coloque el casco, lo enchufé a la red y me tumbé en la cama. “Inicio del enlace” oí a medida que se encendía el aparato. De repente empecé a ver infinidad de luces de colores pasar rápidamente delante de mis ojos y apareció un formulario pidiéndome iniciar sesión con mis detalles de usuario. Luego de rellenarlo aparecí en el punto de reunión del mundo virtuales, la ciudad de los inicios, me costó acostumbrarme a los movimientos, hacía tiempo que no me conectaba, pensé. Eché una ojeada a los alrededores, estaba todo lleno de gente, de repente, oigo gritos de un hombre joven dirigiéndose corriendo hacia mí. Me preguntó si había participado en la etapa de beta-test, me pidió que por favor le mostrará lo básico para progresar, acepté a medias, pero ya era demasiado tarde. “Me llamo Klein, mucho gusto.”, dijo. Me presenté, mi seudónimo es Kirito respondí mientras nos dirigimos a un campo cercano, quería enseñarle a subir de nivel, para ello debía eliminar las criaturas que habitaban aquellos lares, para empezar, le propuse combatir contra uno de los enemigos de nivel más bajo, un jabalí. No duró ni quince segundos, lo tuve que ayudar a levantarse del suelo mientras se quejaba de un golpe en la entrepierna. Le sugerí que intentara usar una habilidad de espada y hacer el movimiento de entrada correctamente. No me entendió así que se lo repetí, le dije que hiciera una pequeña pausa antes de atacar y que cuando notara que se empezaba a activar la habilidad la ejecutara y listo. Se puso en posición de ataque, blandiendo su espada a medida que el jabalí corría hacia él con la intención de embestirle, al estar a unos pequeños centímetros de distancia, Klein logró bajar todos sus puntos de salud de un solo golpe y saltó de felicidad cuando se dió cuenta de su hazaña. “Felicidades”, le dije, “pero ese jabalí es casi tan débil como un ‘slime’ lo sería en otro juego.”, añadí. “¡¿En serio?!” contestó, “Imaginaba que era un jefe o algo por el estilo.” dijo. “Por supuesto que no.”, respondí, riendome. Me pregunto si habían muchas habilidades, y le aseguré que había una infinidad de ellas. Aunque en cambio, no hay magia, argumenté. “¿Un juego de rol sin magia?” dijo, “Una decisión muy atrevida.” objetó al mismo tiempo que probaba las nuevas habilidades que había desbloqueado combatiendo al jabalí. Decidí continuar y mostrarle lo siguiente, acabamos sentados en una colina y dijo que por muchas veces lo viera seguía sin creer que de verdad estuviera en un juego. “Quien lo haya hecho es un genio.”, dijo. Se sintió contento de haber nacido en aquel momento en el tiempo, donde esto era posible. “Siempre exageras con todo.” dije, “¡Es la primera vez que experimento un mundo virtual completo!” replicó. Entonces le pregunté si era la primera vez que jugaba a un juego de Nerve Gear, dijo que no, al parecer fue uno de los diez mil afortunados que logró pre-comprar el juego antes de que se esfumaran todas las unidades en menos de tres segundos. “¿Hasta dónde llegaste en la beta?” preguntó Klein. “Solo hasta el piso 8, en dos meses.”, contesté. “Aunque esta vez solo me va a tomar un mes.” añadí. Le pregunté si quería seguir cazando un poco más, respondió que le encantaría, pero dijo que tenía hambre y que se desconectaría, dentro de un mundo virtual la comida no llena solo te hace pensar que no tienes hambre. Me dio las gracias por todo y dijo que me debía una. Klein se apartó a un lado y abrió el menú de juego. “Qué raro.”, dijo Klein, “No hay botón para desconectarse.” añadió extrañado. Le pedí que se fijara bien. “No, no lo veo por ninguna parte.” respondió. Al final del menú principal, dije a la vez que abría el menú por mí mismo, aquí está… me quede mudo al comprobar que de verdad había desaparecido el botón de desconexión. “¿Ves? No esta.”, dijo Klein, “Bueno, es el primer día de servicio oficial, habrán algunos errores.”, “Estoy seguro que administración debe estar a punto de llegar.” añadió. “Son las cinco y media.”, dije. “¡Va a llegar el repartidor de pizza a domicilio y no le voy a poder abrir!”. “Llama de una vez a un moderador, entonces.” le respondí. “Lo intenté pero no responden.” dijo, “No había alguna otra forma de desconectarse.” añadió. “No. Cuando un jugador quiere desconectarse tiene que hacerlo por el menú.” contesté. “Que cosa más ridícula. Debe de haber otra forma.” rebatió. “Tampoco hay ningún cierre de sesión de emergencia en el manual.” respondí. “Estás bromeando, ¿verdad?” dijo. “Ya sé, solo tengo que quitarme el Nerve Gear de la cabeza.” añadió mientras acercaba sus brazos a la cabeza como para quitarse un casco inexistente. “No puedes.” le contesté. “No podemos mover nuestros cuerpos reales.” dije, “El Nerve Gear cancela todas las órdenes que le mandamos a nuestro cuerpo desde nuestro cerebro.” señalé. De repente un humo azulado nos envolvió y fuimos teletransportados de vuelta al punto de reaparición. Al parecer no habíamos sido los únicos, de hecho, parecía que todo el mundo estuviera allí. Al cabo de unos instantes empezó a sonar una campana y el cielo se volvió de color sangre al mismo tiempo que aparecía una gran figura como de un hombre, flotando en el cielo, llevaba una capucha que no le dejaba ver la cara y decía en voz solemne:
“Atención, jugadores. Bienvenidos a mi mundo, soy el creador de este juego. Actualmente, soy la única persona que controla este mundo. Estoy seguro que ya habrán notado que el botón de desconectarse no está en el menú. Pero eso no es un bug en el juego. Es una característica de El mundo de las espadas. No pueden salir de salir de aquí por sí mismos. Y nadie del exterior puede apagar o quitarles el Nerve Gear. Si alguien lo intenta, el dispositivo de alerta dentro del Nerve Gear, enviará una microonda poderosa que destruirá sus cerebros y terminará con sus vidas. Desafortunadamente, muchos amigos y familiares de los jugadores han ignorado esta advertencia e intentaron quitarles el Nerve Gear. Como resultado, 213 jugadores ya no están ni en El mundo de las espadas ni en el mundo real. Todos los métodos de resucitar a alguien dentro del juego han dejado de funcionar. Si sus puntos de vida llegan a 0, su avatar se perderá para siempre, y al mismo tiempo, su cerebro será destruido por el Nerve Gear. Solo hay una forma de salir: Terminando el juego.”