Fer

Y se encontrada sentado al lado del fuego, sujetando, con una mano, la pipa y ,con la otra, uno de sus libros. Se acercaba el invierno y las temperaturas allí arriba eran muy bajas. Miró la hora ; eran las cuatro de la tarde y como cada día tenia que trabajar en su nuevo libro.

Fer era un hombre jubilado, de unos 74 años, a quien le fascinaba la naturaleza y todos sus componentes. Estaba especializado en medicina y, aunque estaba jubilado, seguía dando clases en las universidades. Era un hombre muy sabio y, una vez jubilado, se dedicó a escribir libros sobre todos sus conocimientos del sedimento urinario o patologías infecciosas. El éxito de sus libros fue tan grande que le propusieron dar conferencias en diversos países de América sobre los cálculos renales. En Méjico la gente estaba fascinada por todos sus conocimientos.

Nunca se cansaba de aprender cosas nuevas. A pesar de tener un piso en la ciudad, prefería vivir en la montaña, rodeado de lo que le hacia sentirse feliz y de aquello que le hacia levantarse cada día con una gran sonrisa. Allí no tenia ninguna preocupación, se divertía a su manera.

Un día cuando se levantó, decidió hacer una excursión por la montaña. Abrió la ventana, todo estaba lleno de escarcha. ¡Que frío! pensó. No obstante, haría la excursión.

Empezó a caminar. A medida que iba avanzando notaba que el suelo resbalaba pero él continuó su marcha. El camino se iba estrechando y cada vez era más difícil andar. Llegó a un punto donde solo podía poner un pie y, de repente, éste resbaló. Vio como la vida se le pasaba por delante, empezó a recordar quien era, su familia, amigos, conocidos, alumnos… y no sabia cómo pero se encontraba colgando de una rama. Esa rama le había salvado de la muerte. Cuando llegó a casa empezó a estudiarla y fue entonces cuando empezó a fascinarle todo el mundo de las plantas. Decidió estudiarlas una a una. Cada mañana salía por la montaña a buscar nuevas plantas y especies y cuando llegaba a casa las estudiaba: sus orígenes, su uso, beneficios ... Aprendió cosas que nunca hubiera pensado: plantas que podían hacer café, plantas que curaban heridas, plantas medicinales, plantas alucinógenas, plantas carnívoras, plantas comestibles… Adquirió un gran conocimiento botánico y se atrevió a escribir varios libros.

“Nunca es tarde para aprender y descubrir cosas nuevas”, era la frase que les repetía a sus alumnos.