Travesía en la otra banda del mundo

23 de julio de 1812, Oeste del continente Sudamericano.
En esta historia narraré la travesía del navio británico Surprise con 197 almas a bordo, capitaneado por Obrey Nelson. Este navío cumple ordenes del mismísimo rey de Inglaterra para hundir, quemar, o capturar el buque francés Jean Pierre. Llevan 7 semanas en la mar persiguiendo este navío y todavía no hay ni rastro. A Withrow le tocó ese dia hacer la guardia en cubierta, al no tener mucho que hacer por culpa de la niebla que había esa mañana, se puso a observar con el catalejo, en un instante visualizó una sombra de un navío, llamó a su segundo al mando Jack para no dar la voz de alarma en vano. Jack no vió nada. ¿Fue una alucinación de Withrow?, o de verdad había un navío de sin identificar rondando por esas mismas aguas. Jack para asegurarse dio la alarma y en menos de 2 segundo estaban todos los marineros del Surprise preparándose para un combate inminente. Al dar la voz de alarma llamaron al capita n que salio de su camarote para saber lo que estaba ocurriendo en cubierta. Withrow le dejó su catalejo para poder observar, el capitán preguntó: -¿Que es lo que ha visto exactamente?-. a lo que Withrow respondió:-No lo se señor, me ha parecido ver la sombra de un navío-. Bromeando dijo Obrey:- Estamos ante un barco fantasma-. Desde la lejanía de repente se oyó un estruendo de fuego de cañon, el capitán gritando ordenó a todos los hombres que se pusieran a cubierto. Fue una andanada de una fragata francesa, además el navío que andaban buscando. Esa primera andanada les afectó mucho, dejó que a varios heridos. James, el contramaestre, ordeno que se llevaran a los heridos a la enfermería de Stephen, el cirujano del barco, que además de ser cirujano era biólogo, le encantaban todos los animales. Esa maldita Fragata después del sangriento combate naval que se produjo se cobro 16 vidas, mientras que ellos apenas perdieron 3. Se escaparon del combate gracias a la magnifica del capitán, les dijo que debían dirigir a la Surprise hacia la bruma donde no les pudieran ver. De no ser por esa maniobra probablemente les hubieran hundido en un abrir y cerrar de ojos. Después de unas horas la bruma se fue desvaneciendo y dejó ver unas islas que a simple vista parecían el paraíso, se acercaron a una pequeña cala que había. Lo especial de esas islas era que no estaban marcadas en ninguno de los mapas. El primero en bajar de el barco fue el doctor ya que le encantaban los animales. El con dos ayudantes se adentraron en la jungla de esa isla, lo que encontraron no tenía precio, dentro de la jungla habían tortugas terrestres gigantes. Al salir de la jungla se encontraron una playa llena de rocas en las que habían pingüinos, al verlos el doctor dijo: - ¡Gracias a esos franceses i a Dios por traernos a este paraíso para la ciencia!- gritó. Posteriormente el doctor se quedó en esa isla durante unos 5 años, solo estudiando a las criaturas que habían descubierto. Pasados los 6 años le vinieron a recoger y se llevaron ante el glorioso rey de Inglaterra para que le expusiese todos sus estudios que había realizado durante todo ese tiempo. Gracias a esa accidental expedición lograron muchos avances biológicos y botánicos. Posteriormente acabó llamando a las islas “Islas Galapagos”.