Siglo XXI

Barcelona, febrero del 2000
A veces me paro a pensar, y no llego a comprender lo que un simple cambio de fecha puede suponer. Recuerdo cuando esperaba con ansias de esperanza, de fe y de renovación, la llegada de ese siglo XXI que revolucionaria el mundo. Deseaba que desde la duodécima uva de la suerte que entraba por mí ser al son de la última campanada, una llave abriera la puerta de esos deseos que se quedaban a un lado, por miedo a que me juzgaran o no fueran posibles.
Pues bien, terminaron las campanadas y el tapón del champán voló por los aires al mismo tiempo que la gente corría a abrazarse mutuamente. Todos brindaron al cielo, como si fueran a recibir respuestas, pero yo seguía siendo la misma niña rodeada por un mundo en el que todos parecían estar locos y a nadie le importaban sus sueños. Me quedé como un crío al que le quitan un caramelo; inundada por la desilusión.
¿Qué había pasado con todos esos cambios? ¿Dónde habían quedado las naves espaciales que acabarían con el hombre? ¿Y las galaxias por descubrir? Los hoteles en la Luna y las promesas y más promesas de alguien que un día decidió que lo que él no fuese a hacer, ya lo haríamos nosotros con la ayuda de todo eso a lo que llaman futuro.
Supongo que no es demasiado sensato creer que el mundo vaya a dar la vuelta en cuestión de días, pero quien sabe el tiempo que nos queda, no deberíamos desaprovecharlo. Lo que más espero es que nos recuerden cómo aquellos que lograron construir cohetes que viajan repartiendo sueños. Quiero que en los libros de historia mis hermanos aparezcan como descubridores de vacunas, científicos o como doctores.
Todos nos llenamos de sueños, de metas. No pretendo alcanzarlos todos, pero mi vida deberá estar llena de ellos. Moveré montañas y secaré los ríos si hace falta. Agotaré mis fuerzas, aunque para entonces yo esté desinflada cómo un globo que perdió su aire. En este siglo, mis lágrimas se convertirán en sonrisas y lo mejor de todo, es que la puerta de esos deseos abandonados, se abrirá de golpe y todos esos sueños inalcanzables se harán realidad.