La bicicleta

Esto que explicaré, me pasó un miércoles por la tarde, y como todos los lunes y miércoles, tenia entreno de tenis a las seis en punto. Yo, salí del colegio, como siempre, a las cinco en punto.
Llegué a casa al cabo de diez minutos, merendé y me puse a hacer los deberes en mi habitación. Ese día, por mala suerte, los deberes, no eran pocos, así que empecé a hacerlos y se me pasó el tiempo volando, estaba muy concentrada, miré el reloj, y … Eran las seis menos siete! Y aún no me había puesto la ropa para hacer deporte, y lo peor, es que cada vez quedaba menos tiempo para el entreno, en el que tenía que estar en cinco minutos. Me vestí todo lo rápido que pude. Recordé lo que me había dicho mi madre, que esa misma tarde no me podía acompañar al club, porque tenía mucho trabajo. No era la primera vez. Cuando eso pasaba, me quedaban dos opciones, la primera era ir andando, ya que vivíamos muy cerca, y en un cuarto de hora andando ya estabas al club, y la segunda opción, era coger la bicicleta e ir con ella. A causa del tiempo que me quedaba, elegí la segunda, la de la bicicleta, pero sino, hubiera elegido ir andando, ya que ir en bicicleta no me gustaba tanto, porque el medio de transporte más peligroso era ese. Cogí la mochila de tenis, bajé al parquin, fui donde se encontraba mi bicicleta, la desaté y subí.
En bicicleta, solo se tardaba unos diez minutos aproximadamente. Estaba yendo todo el rato por el carril bici, vi a más gente con bicicleta, iba todo lo rápido que podía para llegar lo menos tarde posible. Una vez llegué al camino para ir club, ya que allí no había tráfico, y tampoco veía ningún coche en marcha, sino que todos estaban aparcados, aproveché para ir, aún más rápido de lo que había ido, a la vez que volvía a mirar mi reloj. Me alegré cuando vi que solo eran las seis y dos minutos, y pensé que tampoco llegaba muy tarde, pero si justito. Fue en ese momento, cuando dejé de estar atenta mirando el reloj, que por mi desatención, al camino, que no estaba asfaltado, la rueda delantera choco contra una piedra, y me caí de la bici chocando contra el suelo. No era una piedra muy grande, ni tampoco muy pequeña, pero si lo justo para que hiciera que me cayera, Cuando caí, mi rodilla choco contra el suelo, lleno de arena y piedras pequeñas.
Fue un gran susto para mí, pero me tranquilicé al ver que solo me sangraba la pierna por el roce con el suelo, y que no era nada, solo una pequeña herida. Fui caminando, con la bici a mi lado, hasta dentro del club. Allí me curaron la herida, y me paró de sangrar, pero continuaba teniendo dolor. Pensé en todas las prisas que había tenido esa tarde, para llegar a la hora para hacer tenis, y que al final no lo podría hacer. Así que me senté en un banco, a mirar cómo otros hacían tenis hasta que llegó mi madre. Fuimos a casa y cenamos también con mi padre.
A partir de ese día, cuando cogía la bici, tenía mucho más cuidado y estaba más atenta, pero también intentaba esquivarla siempre que podía.