Alguien

Hola.
Realmente no sé quién soy ni qué hago pero sé que soy algo.
Estoy dentro de un lugar extraño que, por el momento, no sé qué es.
Llevo días escuchando pulsaciones por todas partes que ya me empiezan a molestar.
Bueno, pues ha pasado un poco de tiempo desde que soy consciente de que existo, y, por alguna razón, la vida ha querido que crezca o algo porque me noto más grande, al final, a ver si me voy a convertir en algún gigante de esos que vive en las nubes.
¡Buf! Cada vez me aburro más, no se puede jugar a nada, además del detalle de que está todo oscuro.
De repente, veo un flash rapidísimo pasar delante de mis narices, aunque, menos mal, porque por un momento pensaba que era un ovni que venía a absorberme, y, aunque, si hubiera sido un ovni tampoco habría reaccionado porque ahora mismo no estoy tan capacitado para saber lo que es el miedo a algo.
Lo juro que peso más pero no sé cómo porque no como chocolate ni siquiera algo de comida, puede que me muera, no sé cómo va esto.
Hasta que por fin, puedo ver dónde estoy y… sigo sin saber dónde estoy, pero al menos puedo ver, tanto rezar ha valido la pena.
Voy mirando a mí alrededor y lo único que reconozco es una burbuja extraña que a lo mejor me puede hasta dar más miedo que los ovnis come lo que sea que yo sea.
En un momento dado, (no os puedo decir cuando porqué no llevo reloj, y tampoco tengo día y noche), me llega algo, no sé si es comestible o no pero me lo como igual, y así día tras otro, ¡Qué bien!
Mientras duermo, sueño que me persigue alguien y empiezo a correr, (vale sí, es un sueño de lo más normal, pero era la primera vez). Lo más sorprendente es que al despertarme, estoy boca arriba, y estoy la mar de tranquilo, no me noto la sangre en la cabeza ni nada ¡Qué suerte!
No os lo vais a creer, pero ¡he roto la burbuja, por fin!.
Poco a poco, voy desplazándome y, a lo lejos, veo una luz que no había visto nunca, (no son los ovnis, tranquilos).
De repente, mi cabeza sale de dónde he estado ocho meses y tres semanas metido.
Salgo poco a poco, al principio me cuesta ver i respirar pero que al final me acostumbro.
Una cosa extraña con una cosa negra en la cabeza y dos puntos verdes en la cara me habla y me abraza, y aunque no la había visto en mi vida, parecía que hubiera estado conmigo siempre, y noto que siempre estará ahí, a mi lado.
Al final ha valido la pena estar tanto tiempo metido en su barriga para sentir lo mucho que significa para mí, mi madre.