COMO DOS GOTAS DE AGUA

Como dos gotas de agua

Un miércoles por la mañana se encontraba una ciudad un poco triste con unas nubes muy grises, un típico día de lluvia. En esas nubes habitaban diferentes familias, como por ejemplo la familia de Valentina. Ella era la más pequeña de su familia, no le gustaba mucho por que algunas veces se reían de ella por su edad, pero siempre lo afrontaba con su poderoso carácter. Valentina era una gota muy simpática, tímida y abecés un poco marimandona, pero era lo que se hacía llamar una gota bien puesta. Cuando ya eran casi las nueve y media, anunciaron que todos se fueran preparando para caer, y tal como dijeron Valentina empezó a prepararse. Cuando ya estaba todo el mundo, empezaron a caer las primeras gotas. En esa mañana, cuando Valentina ya se había lanzado, por el camino, se encontró la gota más maravillosa que se había encontrado jamás. Esa gota misteriosa en la que se había fijado ella, se llamaba Matías. Al verlo no tuvo más opción que ir a presentarse y le dijo muy convencida de si misma y a la vez un poco tímida, hola me llamo Valentina encantada, y él le dijo su nombre y los dos empezaron a hablar. Cuando llevaban un tiempo hablando, Valentina se enteró de que él le gustaba muchísimo, y ella por dentro pensaba continuamente que era la gota perfecta, que era la gota con quien ella siempre había querido un futuro, de aquellas gotas que solo al abrir los ojos por la mañana las ves enfrente tuyo. Los dos no paraban de hablar de su vida y de los anécdotas que habían vivido, por lo que se veía tenían muchas cosas en común, los dos todo el rato se admiraban uno al otro, los dos habían sufrido un flechazo amoroso, los dos cuando se miraban a los ojos sentían mariposas que les recorría por todo su cuerpo, eran como dos gotas de agua.

Cuando ya se estaban acercando a la superficie, tanto el uno como el otro habían de actuar cada vez un poco mas rápido y Matías como era una gota impaciente, decidió ofrecer su primer beso a Valentina, ella sin esperárselo se quedo sin habla pero a la vez era su mejor día. Por desgracia sus vidas no eran muy largas y siempre tenían que aprovechar cada minuto e incluso segundo de sus vidas.

Matías y Valentina estaban preparados para aterrizar encima del paraguas rojo para poder sobrevivir. Los dos estaban muy bien cogidos, seguros de donde iban a caer, pero un viento inesperado les vino por detrás y por desgracia los separo y hizo que Valentina se cayese encima de una triste y gris calle dejando su rastro de agua caer por una grieta, pero los dos, seguían siendo como dos gotas de agua.