Conceder un sueño

Cada día cuando me tumbaba en la cama mi cabeza solo podía pensar en eso que soñaba ser des de los tres años, cada tarde cuando volvía del colegio me enganchaba a ver la serie de “hospital central”, mi sueño era ser como Laura la protagonista de la serie, tenia una bata blanca como la suya que solo la usaba para ver la serie. Tenia diecisiete años apunto de los dieciocho apunto de jugármelo todo y a punto de hacer selectividad, quedaba una semana para el examen los días cada vez que se iba acercando el momento se iban haciendo mas largos y cada vez mas nerviosa pero quería que pasase ya lo antes posible y lo más rápido posible, tenia que entrar en la universidad pública si o si, o no podría estudiar medicina, mis padres estaban pasando por una mala época económica y no se podían permitir que su hija fuera a una universidad privada casi cuando no llegábamos a fin de mes, yo tenia mi pequeño trabajo del chiringuito de la playa pero solo en verano. Mi madre estaba convencida que sacaría más de un doce con siete sobre catorce simplemente por que me lo merecía por la voluntad y el estudio que he mostrado des de siempre con esto, solo quedaba un día para el momento al día siguiente había de estar a las ocho allí haría un último repaso y ya no me lo miraría mas ni pensaría en eso más, una profesora de catalán que era mi tutora en quinto de primaria me dijo que me había de dejar de mirar los apuntes unas horas antes porque si te lo lees a última hora te pones mas nervioso y vas pensando que no vas a aprobar, que no te lo sabes y te quedes totalmente en blanco. Llego el día mi madre me dejo, y me di cuenta que me había olvidado los apuntes en casa, me acorde de mi antigua profesora y dije que me quería ayudar. A la semana siguiente de haber realizado el examen me habían dicho que había sacado un doce con nueve y que entraba sin ningún problema para entrar en la universidad pública de medicina, de la emoción no sabia que hacer ni como expresar como me sentía cuando llegue al coche donde mi madre me vino a recoger, ella sabia que ese doce de diciembre nos daban las notas, entre al coche y le dije a mi madre: he aprobado y empecé a llorar no sabia por que si era de la emoción o de que era y me di cuenta que había cumplido una parte de mi sueño que quería que se concediera des de los tres años. Hoy tengo veintisiete años vivo en Estados Unidos y trabajo en uno de los mejores hospitales de Nueva York como cirujana, he cumplido mi sueño y estoy muy orgullosa por la pena que ha valido el estudio y las noches estudiando sin poder dormir, he podido sacar a delante a mis padres que han sabido como llevarme por el buen camino y educarme de la mejor manera que ellos sabían o podían. El otro día con mi primera operación de mas riesgo me di cuenta de lo que es para una familia que su hijo que se esta muriendo por un tumor en una de las extremidades del cuerpo, encontrado muy grande y extendido por más partes del cuerpo y tu puedes conseguir de alguna manera salvarle la vida, sabes que luego habrá de pasar por muchos ciclos de quimioterapia y perderá la extremidad pero sabes que has salvado una vida. Para mi salvar una vida es como para un policía encontrar el asesino o el ladrón. Simplemente doy gracias a la gente que me ha animado y me ha levantado cuando había caído y estaba hundida, sobre todo a mi familia con sus ánimos y ayudas que podían hacer por los pocos recursos que habían podido tener, hoy en día me siento orgullosa de hasta donde se puede llegar con un poco de ganas y de voluntad.