Acorralados en el mundo de los sueños

¿Y si las cosas no son lo que parecen?¿Qué pasaría si al alba se despertaran los sueños y se durmieran los ojos?¿Y si todo esto no fuese más que una falacia?¿Y si estuviésemos viviendo otra vida en el subconsciencia de esta?¿Qué pasaría si yo no estuviese escribiendo esto y tu no lo estuvieses leyendo?

Esta es la historia de Oniria, una joven de 28 años que había dedicado toda su vida a la ciencia, la pasión que sus padres le habían inculcado y ella como última voluntad de ellos ya muertos se sacrificó y ahora es una de las científicas con mayor prestigio del mundo. Ella siempre se había dedicado a estudiar y de cuidar de sus padres y nunca había tenido tiempo para saber lo que realmente quería hacer, no sabía donde quería llevar el barco de sus sueños ahora guiado por su consciencia, o eso creía. Estaba sola en este mundo oscuro que no la dejaba respirar, que no la dejaba vivir. En esta vida a ella solo le quedaba su hermano Erik.

Oniria siempre había sido muy creativa y nunca llegó a ser una persona especialmente rara, el único momento en el que se comportaba de manera distinta era en sus sueños, sus sueños eran muy extraños ,soñaba que era una hoja solo movida por el viento, soñaba con palabras que juntas no tenían significado alguno y eran incoherentes entre sí pero había unas que siempre se repetían y se clavaban en su cabeza al despertar: libertad, sueño y realidad. Soñaba que se subía en un tren que nunca se paraba, no se quería parar, no encontraba su lugar. Sin duda el que más la atormentó fue uno en el que se encontraba en una habitación en la que nadie podía entrar ni salir, era un habitación siempre iluminada no había ni un rincón de oscuridad exceptuando la sombra de Oniria, ella estaba alucinando era como si esto ya lo hubiese vivido no podía dejar de mirar aquella habitación en la que no había nada. Después de unos segundos aparecía una puerta detrás de Oniria y al abrir la puerta, se dormía.

Esto le estuvo pasando durante más de ocho años, cada noche soñaba lo mismo y siempre al abrir la puerta se despertaba, o se dormía, ya no diferenciaba la realidad de los sueños. Un día, ya nada era igual ahora estaba lloviendo y todo estaba oscuro no había ni un rincón de claridad y la puerta continuaba allí. Oniria tenía miedo ya estaba acostumbrada a la claridad de aquél sitio y sabía que algo iba a pasar, por eso tenía miedo estuvo unos momentos dudando si abrir la puerta o no, finalmente la abrió y se adentró, esta habitación era más oscura que la anterior, en ella se encontraban dos mesas, en una habían dos sombras y en la otra había un objeto que resplandecía y la única luz que había en la habitación pertenecía a él, ella no se fijó mucho en este y fue directamente hacía aquellas dos sombras, era como si estas le empujaran hacia ellas era algo que no podía evitar, ella se iba acercando pero no conseguía ver sus rostros y de repente escuchó “Este es tu camino, vuelve a casa cariño, aquí eres feliz” entonces lo reconoció, esa era la voz de su padre, su padre era uno de los rostros que no pudo conseguir ver, cuando el padre de Oniria acabó de hablar todo se iluminó y cuando intentó ver el objeto de la otra mesa se volvió a dormir. Estaba llorando no entendía lo que acababa de pasar y en su cabeza rondaban muchísimas preguntas pero la que más le llamaba la atención era saber que era el objeto que no pudo ver y que su padre quería que viese.

Ella lo que quería hacer era despertar o dormirse de aquello que la estaba atormentando no podía más se estaba volviendo loca, no podía hacer más que quedarse en casa nunca más volvió a soñar con aquello y esto solo la enloquecía más, nadie sabía que había sido de ella ya no iba a trabajar no quería salir a la calle tenía miedo a la realidad y a la fantasía, a la fantasía y a la realidad, que más da quien será el valiente en diferenciarlas. Ella sabía que estaba viviendo una doble vida, todo cuadraba pero solo había una manera de saber la realidad.

Nadie sabía nada de Oniria, ya llevaba una semana que no iba a trabajar y nadie cerca de su casa la había visto, su hermano la había llamado para preguntarle porque no había ido a trabajar pero nadie respondió. Entonces Erik se empezó a asustar y fue a visitarla, cuando llegó a donde vivía la casa ya no estaba, era como si nunca hubiese habido nada, Erik no sabía que hacer, le temblaban las manos y no entendía nada. Cuando se puso a mirar detenidamente pudo ver que había algo, en efecto, se acercó y vió que en el suelo había una cuerda y una pequeña nota escrita por Oniria, la carta ponía “ahora sé de donde vengo, ahora sé donde estoy, ahora sé lo que me pertenece, solo necesito conseguirlo, siento si esto te duele pero sé que en otro mundo estaré mejor ,en el que pueda ser libre como la hoja de mis sueños, donde mi tren se pueda detener, donde pueda ser lo que soy y lo que quiero ser”.

Esta es la historia de Oniria y de cómo consiguió salir de las garras de la oscuridad, de las garras de la soledad, de la mentira que vivía y de la que verdad que encontró. ¿Puede responder esto a la pregunta” que hay detrás de la muerte”? Yo solo te puedo dar el tablero, las posiciones de las fichas las has de encontrar tú.