Un largo viaje

El muchacho del pelo rojo y la cara llena de pecas, con una camiseta roja sudada y unos pantalones azules como el agua del mar, alzo con mucho esfuerzo la botella de Coca-Cola, e inclinó la botella dejándonos caer como si fuese que estuviéramos en una cascada de un rio.
Yo y mi amigo, pasamos por la lengua y entramos en la boca y después en la faringe, estaba todo muy oscuro y no se veía nada en absoluto. Nosotros cogidos de la mano, durante unos instantes nos separamos y caímos por una pendiente muy larga, como si se tratara de un túnel sin final apenas. Llegamos al estomago y nos volvimos a reencontrar los dos, nos volvimos a agarrar muy fuerte para no volvernos a separar nunca más. De mientras veíamos a nuestros compañeros, conocidos… bajar a gran velocidad, que por la lejanía se veía una pequeña y extraña entrada muy estrecha. Entramos y de pronto nos empezamos a marear porque estábamos pasando por el intestino pequeño hasta llegar a la vejiga del muchacho. Estuvimos mucho por no decir una eternidad en aquel sitio, pero se debía reconocer que se estaba bien y caliento.
Al cabo de un par de horas, pareció que se había abierto una compuerta y nos precipitamos sin control hacia el exterior, llegando a un precioso rio de aguas cristalinas, donde había muchos peces, plantas y animales de otro tipo.
Mi amigo y yo estábamos alucinando por todos los paisajes, animales, plantas… que había en el exterior y en el interior del rio.
Recorrimos aquel mágico rio durante muchos y largos días, hasta llegar en un espacio gigantesco y muy diferente del rio en el que estuvimos. En ese espacio gigantesco había muchas especies de animales, también muchas otras especias de plantas. Al principio teníamos un poco de miedo pero al final nos acabo gustando.
De pronto hacia muchísima calor un calor sofocante que casi ni podíamos respirar, empezamos a ascender lentamente hacia el cielo grande y azul, nos dimos cuenta que cada vez que ascendíamos mas éramos mucho más pequeños de lo que éramos anteriormente. Cuando nos dimos cuenta ya éramos diminutos casi inexistentes, en ese instante pensábamos que íbamos a desaparecer para siempre, pero de repente paramos de disminuir de tamaño y nos situamos en una nube grande y blanca y giramos alrededor nuestro y vimos a nuestros compañeros de botella y familiares que habían pasado este viaje.
Caímos de la nube a gran velocidad y en ese momento vuelta a empezar.