desgarrada

DESGARRADA


Mi sueño siempre fue ser fotógrafa. El hecho de recopilar momentos en un papel me parece fascinante. Cuando éramos pequeñas, mi madre nos fotografiaba sin parar. Decía que los recuerdos en un momento de nuestras vidas se iban, pero las fotos perduraban para siempre.
Conocí a mi marido en una exposición de fotografía en Blanes, el me explicó una historia fascinante sobre un calamar que salía fotografiado en la pared. Su ojo media 38 cm, era el calamar mas grande del mundo. Siempre he tenido pánico a todo lo relacionado con el mar, pero al verle a él hablar de algo con tanta pasión, me cegó. Al cabo de los años nos fuimos encontrando hasta que decidimos intentarlo, estuvimos juntos aproximadamente 5 años. En esos 5 años, nos casamos y nos compramos un perro, Dubi. Borja enfermó y la muerte me lo arrebató de mis brazos.
Los días después de su muerte agradecí que mi madre me hubiera inculcado el amor hacia la fotografía, a los videos y cosas por el estilo. Nuestra relación estaba guardada en dos discos duros, el del ordenador y mi corazón.
El hecho de perder a una persona querida, a quien amas, y que nunca quieras olvidar, es imposible. Al cabo de los años, meses, semanas, días... el recuerdo de su voz, de su olor, de su sonrisa, se te borran. No es por que ya te hayas olvidado de esa persona, es por que intentas pasar pagina.
A veces siento que con las brisas del mar me habla, y intenta comunicarse conmigo. Queriéndome decir ‘ no pasa nada Ann, todo esta bien… yo te protejo y cuido de ti aunque este lejos. Y por favor, sigue cuidando tan bien de Dubi’. Puede que sea yo quien piense cosas raras, pero al imaginarme estas chorradas, siento que le tengo mas cerca.


Mi vida después de este acontecimiento nunca fue la misma otra vez. Él llenaba la habitación solo con estar presente, una mirada suya hacía cuestionarme todos mis conocimientos. El amor que llegué a sentir por é es irrecuperable. Mis sentidos se magnificaban solo con el roce de su boca en mi mejilla, y perderle… perderle fue el bache mas alto que he tenido que saltar durante toda mi vida. A veces me derrumbo y tengo ganas de que el sol se apague, porque siento que sin él el mundo no merece la pena. Pero después pienso en Dubi, y en que no lo puedo dejar solo. También él ha perdido a su dueño…y después de dos años, aquí estoy, sentada en su sofá preferido y acariciando el perro que los dos juntos compramos