¿Y SI DESCONECTAMOS?

Estoy en un ascensor abarrotado de gente, muchos de ellos hablan por el móvil a voz en grito como si no hubiera nadie al alrededor y te juro que este instante me hace reflexionar en el beneficio del nuevo mundo con “nueva tecnologías”. Sí, sé que lo piensas, eso de las nuevas tecnologías suena muy bien para muchos, muy técnico, muy moderno, intelectual y a la vez un punto profesional. Sin embargo, si nos paramos a pensar en todos los problemas que estas causan, podríamos escribir una larga lista.
Te despiertas un lunes a las 11 y te preguntas que haces despierto a esas tardes horas. Después recuerdas que la alarma no sonó porque la noche antes, el típico grupo de Whatsapp, no paraba de enviar fotos y videos de la goleada del Barça, que el pesado de tu primo enviaba e-mails de su fin de semana en el Puigmal como si fuera la expedición al Kilimanjaro y que tu amiga daba me gustas a todas tus fotos, de todos tus álbumes de Facebook. No pudiste más! Estabas muy cansado ya del sonido ¡TING! cada 20 segundos. Era molesto e insoportable y decidiste pararlo. La mañana siguiente cuando ves la cara de pocos amigos de tu jefe empiezas a pensar que eso de las “nuevas tecnologías” a veces te la puede jugar.
Existe ahora un nuevo sistema en los dispositivos electrónicos el cual tus fotos personales son automáticamente compartidas en una nube familiar. Llega una tarde tu padre y te muestra una foto que ha encontrado en la nube de su ordenador. De repente, sorprendido, avergonzado y a la vez nervioso tu padre te enseña una foto que apareces besando una chica en la Barceloneta. Tú, enfadado y ansioso te preguntas como habrá esa fotografía llegado a tu padre. Unos minutos después, te das cuenta que el ICloud de que todo el mundo flipaba hizo su faena pero para lo malo. Empiezas a pensar que la tecnología es malvada y te enfadas masivamente con tu móvil.
Vuelves del trabajo camino hacia casa y te cruzas con una adolescente que está totalmente pegada a la pantalla de su móvil. Tan concentrada y pendiente está de sus seguidores en Instagram que de repente tropieza con la cera y cae de cara al suelo. ¿Su primera preocupación? Mira ansiosamente si la pantalla tiene alguna grieta. Al ver que nada se ha roto, sigue caminando entrando otra vez en el mundo virtual mediatizado. En este caso tu cerebro no aguanta más y te preguntas, ¿dónde está el siguiente Mandela? y deseas profundamente que la siguiente generación haga el gran cambio de mentalidad de los jóvenes del siglo XXI.