la vida de una gota

Era un día soleado y caluroso de agosto, yo estaba con mis amigas todas juntas, muy tranquilas, extrañamente casi ni nos movíamos. Nosotras siempre estábamos alborotando, ya que nos encantaba movernos. Ese día notábamos una extraña sensación de deshidratación, pero era extraño porque nosotras estábamos formadas al cien por cien de agua. De repente me acordé del primer día que empecé a ver la luz porque antes estaba en las profundidades del mar, que era un sitio negro y oscuro dónde de vez en cuando notaba alguna cosa que pasaba por mi lado. Eran los peces que se movían ágilmente en el agua del mar y casi me rozaban.
De repente mis amigas me gritaban, noté otra vez aquella extraña sensación, todas empezamos a subir para al cielo. Una gritó“nos estamos evaporando”. Yo me quedé sorprendida, no savia donde iba, mi cuerpo se dividía en partes, yo miraba i veía una luz que me alumbraba sin ver nada i todo era azul. Estuvimos subiendo poco rato, de repente entramos en una especie de nube de color blanco y allí nos reunímos todas. No sabíamos muy bien donde estábamos. Allí teníamos como un profesor, que se hacía llamar Lluvia y nos explicó donde estábamos y qué misión que teníamos que cumplir.
El profesor Lluvia nos explicó que cuando la nube tiene un mal día o se enfada se pone de un color gris-negro, y eso no es una buena señal, porque si llora nos expulsa hasta volver al suelo. Resulta que hay veces que puede ser el final de nuestras vidas, o, podemos resucitar a la vida. Todo depende de nosotros. Una de las advertencias que nos dijo el profesor Lluvias fue que no corriéramos mucho porque nos podíamos congelar si la temperatura está a cero grados o menos. Teníamos que recorrer 1.800 metros de altitud por suerte que era bajada. En aquellos momentos mis amigas y yo no perdimos la esperanza de resucitar. Nos explicaron muchas cosas, pasó mucho tiempo y mientras esperábamos disfruté con mis amigas al máximo por si llegaba el día.
Finalmente llegó el día, la nube se enfadó, estaba de color gris-negro, mis amigas y yo decidimos hacer una carrera, a ver quien llegaba al suelo antes. El profesor LLuvias nos avisó. Preparados, listos, ya! buena suerte! Yo me lancé de allí con una gran potencia de 19 km/h. mis amigas iban mas rápido, yo era la última. De repente ya veía el suelo, era fantástico, pero si no recuerdo mal, nos dijeron que si no caíamos al mar podría ser el final de nuestras vidas y era difícil sobrevivir. Yo miraba y miraba, pero no encontraba el mar. Alguna de mis amigas iban llegado al suelo, yo era la última pero aun podía avanzar a alguien así que me di impulsó para superar a mi amiga. La avancé con tan potencia que en un instante llegué al suelo. Tardé unos 4,5 minutos en llegar y me encontré otra vez con todas, estábamos todas las gotas divididas en grupos .Yo estaba con mis amigas intentando encontrar el mar, como nos dijo el profesor, pero no lo veíamos, habían edificios por todas partes y un montón de gente. Mis amigas y yo nos empezamos a preocuparnos, no queríamos morir. Estuvimos pensando a ver si encontraríamos un plan para salir de allí antes de morir aplastadas por la gente. De repente vino algo que no había visto nunca en la vida y justo donde estábamos nosotros levantó la pata y nos bañó con un liquido caliente de color amarillo. En unos instantes se fue la oscura nube y vino el sol , era horrible el calor que estábamos pasando. Algunos de mis amigos se morían, entre las pisadas y el calor, desaparecían y yo no savia que hacer. Ya solo quedábamos mi amiga y yo, justo a nuestro lado había unos agujeros metálicos que apestaban mucho pero era nuestra salvación. Nos tiramos por allí y llegamos a un sitio horrible dónde no podíamos ni respirar. Aquellas turbulentas aguas nos arrastraban, mi amiga se quedó atascada a un sitio yo no pude volver atrás, me arrastraban hasta que vi una luz que me alumbró la cara. Había llegado por fin otra vez al mar, que era mi lugar, mi sítio y me alegré mucho. Había conseguido sobrevivir gracias al profesor Lluvias, pero ya no sería lo mismo sin mis amigas.
Y esta es la historia de una pequeña gota de agua de mar.