Semana Santa al Caribe

Cuando llegué a casa estaba muy contento, ya que por fin llegaba Semana Santa. Esta no sería una Semana Santa como las demás sino que por fin había conseguido lo que quería, ir al Caribe. Esto era un sueño para mí, llevaba muchos años pidiéndoselo a mis padres y al final por fin lo había conseguido.
El sábado nos levantamos temprano para coger el vuelo, era un vuelo muy largo y por eso lo cogimos muy temprano. Cuando llegué al avión me pedí el asiento de ventanilla para observar las nubes, como siempre hacía cuando iba en avión. Normalmente los vuelos que cogía eran de dos horas y me pasaba el rato escuchando música pero éste al ser tan largo me dormí.
Cuando llegué al Caribe hacia un sol espléndido. Yo no había visto nada igual, todo era muy bonito y tranquilo era impresionante. Cuando llegué al hotel lo primero que hice fue preguntar a mis padres que haríamos ese día, como ya era tarde nos fuimos a dar un paseo por la playa; yo me bañe ya que el agua estaba muy caliente. Por la noche cenamos muy bien y nos fuimos a un bar de esos tan bonitos que hay por allí.
La mañana siguiente fuimos al mar y ahí nos esperaban motos de agua. Yo subí a una con mi padre, mi madre y mi hermana en otra, nos dijeron de hacer una carrera y las ganamos. Luego hicimos un poco de submarinismo ya que había muchos peces de colores y muchos corales. El resto del día lo pasamos en la playa jugando. Al llegar la noche nos prepararon los del hotel una actividad nocturna con el resto de turistas, consistía en encontrar un objeto escondido por el patio del hotel, el que perdiese se tenía que bañar en la playa con la ropa puesta. Nuestro grupo perdió y nos tuvimos que bañar, pero sinceramente yo prefería bañarme que quedarme mirando a los otros. Después nos fuimos a dormir.
Al día siguiente nos bañamos con delfines. Fue muy divertido y bonito, podíamos jugar con los delfines, tocarlos y si les tirabas comida al aire saltaban y la cogían. Después de eso nos fuimos a una isla muy pequeña en barco y allí nos enseñaron a hacer surf ya que había muchas olas. El camino de vuelta lo hicimos con unos esquís acuáticos los cuales eran empujados por el barco. Al final el que conducía nos gastó una broma y empezó a ir muy rápido y terminamos todos en el agua. Cuando llegamos al hotel cenamos y nos fuimos a dormir.
Cuando me desperté me di cuenta de que era el último día, eso no me gustaba ya que me lo estaba pasando de maravilla en aquel viaje. Por la mañana nos fuimos al mar a nadar y entonces fue cuando mis vacaciones pasaron a ser las peores de mi vida ya que cuando estaba nadando vi una aleta de tiburón acercarse a mí, de pronto note una mordedura muy fuerte en mi pierna, después vi al tiburón irse y eso fue lo último que vi antes de entrar en coma.
Lo que os voy a contar a continuación me lo contaron mis padres ya que yo estaba en el hospital en coma. Se ve que los hospitales públicos estaban llenos y no podían atenderme, finalmente mis padres encontraron a un médico muy bueno pero que cobraba mucho, nosotros no teníamos dinero en efectivo y él solo lo aceptaba así, pero al ver mi estado y al ver que me estaba muriendo me atendió, lo primero que hizo fue amputarme la pierna para evitar que me desangrara. Al cabo de unos días yo desperté del coma y al ver que no tenía pierna me cogió una depresión, pero el médico me conto que era muy afortunado ya que últimamente mucha gente moría a causa de mordeduras de tiburón. Ese aumento de muertes causadas por tiburones estaba causado por el calentamiento global ya que al igual que los humanos a los tiburones les gusta el agua caliente y como en los últimos años la temperatura del mar ha aumentado, los tiburones se acercan más a las costas donde hay bañistas. Este aumento de muertes también está causada por el niño, un fenómeno climático cíclico relacionado con el calentamiento de las corrientes marinas que se originan en el Océano Pacífico. Yo al sentir eso me animé viendo lo afortunado que era, pues a pesar de que había perdido la pierna seguía vivo.