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Todo empezó hace mucho tiempo en el frente de la Gran Guerra. Unos científicos alemanes quisieron dominar fuerzas oscuras y misteriosas, ocultas durante siglos. Pensaban que su descubrimiento garantizaría la victoria para Alemania. Pero nunca podrían imaginar lo que saldría a la luz con sus investigaciones.
Mientras un antiguo mal devastaba el frente, la esperanza de los aliados hizo que enviaran tropas para detenerlo y entre ellos encontraron a Rictofen en una de las habitaciones investigado uno de los muertos vivientes que estaban atacando a todo el mundo. Fueron pasando las horas y los soldados fueron muriendo hasta que quedaron solo cuatro. Entraron en una de las trincheras. Y en una habitación encontraron una caja, se encontraron armes y cuatro bastones.
Nikolai, el ruso, lo disparó sin querer y parecia un bastón con poderes, el bastón de fuego. Rictofen y los otros dos cogieron los bastones restantes y volvieron a salir. Riktofen que era alemán, sabia donde estaba todo y fueron al centro de la trinchera. Takeo, el japonès, sufrió un rasguño por parte de uno de los muertos vivientes. Pero no se infectó. Dempsey, el estadounidense, se negó a utilitzar el bastón del demonio como lo llamaba él. Cuando llegaron empezaron a ver muertos vivientes que no eran alemanes sino que, parecian templarios. Al final llegaron al centro donde todos los muertos vivientes eran templarios y allá encontraron una roca enorme de color azul con rayos del color aleatorios. Uno de esos rayos los tocó y los cuatro se transformaron en muertos vivientes.
Esa roca extraña era el elemento 115 de ta tabla periòdica, el ilano.