El perro con sorpresa

Todo empezó el día de final de curso, yo llegué del colegio a casa, donde me estaban esperando mis padres. Lo primero que hice fue enseñarles las notas que había sacado. Entonces cuando mis padres hubieron visto todas mis notas me felicitaron porque había mejorado mucho desde el segundo trimestre, y al fin llegó el momento importante. Primero me dijeron que tenían una sorpresa para mi, pero que me la darían mañana, me dijeron que era una cosa que hacía mucho tiempo que les pedía pero que nunca me la habían comprado. En ese instante me di cuenta de lo que estaban hablando, de lo que más ilusión me hacia del mundo, que era tener un perro. Les pregunte si era un perro la sorpresa que tenían para mi y me respondieron que sí.
Al día siguiente nos fuimos hasta el criadero donde nos dieron el cachorro que encargó mi padre, era un macho que apenas tenía 3 meses. Cuando me lo dieron lo cogí y me lo puse en brazos y él me empezó a lamer. En aquel momento supe que aquel perro y yo íbamos a pasar muchas cosas juntos. Estuvimos un par de horas más donde el criador nos enseño su padre y su madre y también como estaban los cachorros de bien tratados. Nos explicó un poco como teníamos que alimentarlo y cada cuanto más o menos teníamos que llevarlo a la peluquería, etc. Después nos lo llevamos para casa y mis padres me hicieron prometer que iría a pasear al perro y que me ocuparía de cualquier cosa que le ocurriese cuando ellos no pudieran ocuparse de él.
Pasaron los días y los meses y el cachorro se hizo más grande, él era un perro de una raza poco común y desde que era pequeño había tenido problemas en los ojos, desde pequeño siempre le habíamos puesto gotas en los ojos. Los perros de su raza, que eran muy pocos en el país, tenían problemas de estos, pero además esta raza tiene mucho pelo en la cara y le tapan un poco la visión. Nos empezamos a dar cuenta que comenzaba a darse muchos golpes porque no veía el obstáculo. A veces jugando con otros perros se daba contra un árbol, cuando los otros perros lo esquivaban o incluso por la calle si había una columna se había dado alguna vez contra ella. Cuando estas cosas empezaron a frecuentar, nos fuimos al veterinario y este le hizo una revisión a fondo del ojo. Cuando este acabo nos dijo que en el ojo tenia algo muy extraño, como unas burbujitas dentro y nos dijo que tenia que mirarlo con más calma. Le administro unas gotas para dilatar el ojo y verlo mejor. Cuando el veterinario hubo acabado nos dijo que antes de asegurarnos lo que tenia el perro, quería hacerle una ecografía en el ojo donde había visto el problema. Cuando la ecografía estuvo echa nos dijo que al perro tenía una malformación congénita, y que además ésta le provocaba una catarata. Nos dijo que la malformación era irremediable pero que la catarata se le podía operar cuando fuese más madura. Nosotros nos quedamos muy sorprendidos al ver que le pasaba esto porque el perro tenia pedigrí y tenían la obligación de dárnoslo sin ningún problema hereditario. Estuvimos hablando con el criador y nos dijo que nunca le había pasado una cosa igual, aunque des de entonces los padres de nuestro perro no han vuelto a hacer ninguna camada.
Llegó el día de la operación y fuimos todos a acompañar a nuestro perro a la operación, estábamos todos muy nerviosos porque podía quedar ciego del ojo que le operaban. Tardaron unas cinco horas pero se nos hicieron eternas y cuando llegamos nos dijeron que había salido todo bien. Estábamos todos muy contentos y al cabo de un par de minutos nos trajeron a nuestro perro. Todos empezamos a decirle cosas y el estuvo muy feliz de vernos, lo supe por como movía su colita. No pudimos abrazarlo mucho porque llevaba campana y no se le podía tocar mucho el ojo. Durante los próximos días tuvimos que echarle muchas gotas, y aunque no le gustaba nos recompensaba ver como cada vez abría más el ojo. Tuvimos que llevarlo a parques donde no hubiesen perros para que no jugara y se hiciera daño. Al cabo de los meses tuvimos que ir a menudo al veterinario para controlar que todo estuviese bien.
Desde entonces no tuvo más problemas, aunque sabemos que va a perder la visión del ojo donde tiene la malformación más deprisa que los demás. Pero hasta que no llegue ese momento, vamos a disfrutar de largos paseos que recordará tota la vida.