Nueva Era

-No te pares. Ya estamos a punto de llegar.
La figura de los dos hombres se recorta contra la luz del ocaso que los ha recibido. El más rezagado alcanza a su compañero y juntos coronan la cima del valle.
-¿Sabes por qué te he traído aquí? –pregunta el más mayor de ellos.
-¿Para obligarme a practicar deporte? –replica sin resuello el más joven.
El hombre sonríe y permanece callado durante unos segundos. Tras contemplar las vistas, se vuelve hacia su joven compañero.
-En este valle, hay hombres que han hecho historia. Y eran más jóvenes que tu cuando pisaron esta tierra –matiza el hombre.
-Ya…Pero ellos eran genios y yo ni siquiera he acabado la universidad.
-Steve Jobs tampoco la acabó.
-Jobs nació siendo una estrella. ¡Vamos, si a él ya lo buscaban para trabajar en HP antes de que hubiera dejado el biberón!
-Steve no nació siendo un genio, se hizo a sí mismo. Encontró una pasión y se entregó a ella de tal manera que la dominó como nadie lo había hecho antes.
-¡No puedes pedirme que haga lo mismo! Aun me falta mucho por saber: no tengo dinero para tener un laboratorio en condiciones, hay científicos que me llevan años de vent…
-Basta –replica el hombre, ligeramente exasperado. –Te estás quedando en la superficie. Yo solo te estoy pidiendo que tengas un poco de fe en ti mismo.
-Sí, claro, pero con fe…
-No he acabado –interrumpe el hombre. – ¿Acaso crees que todos los “genios” que hay aquí – señala con la mano el valle que hay a sus pies –empezaron con más de lo que tienes tu ahora?
El hombre empieza a pasearse de arriba abajo, justo al borde del barranco.
-Más aún. Dices que no sabes suficiente pero, francamente, he visto a otros con más recursos que tú, empezar sus negocios con mucha menos teoría aprendida que la que tú tienes. Y tú – enfatiza el hombre, apuntando con el dedo al joven –puedes despuntar mucho más de lo que llegaron a hacerlo en sus inicios, los que ahora ocupan este valle.
El joven permanece en silencio, sin saber que decir. El hombre percibe la confusión de su interlocutor y se relaja.
-Dime –pregunta el hombre -¿sabes por qué le pusieron a este valle el nombre que tiene?
-Ni idea –niega el joven con la cabeza.
-Las industrias que fabricaban silicio empezaron a asentarse por aquí y más tarde, las compañías más punteras en el desarrollo de “hardware” y “software” establecieron sus sedes en este lugar. Llegó un momento en el que quedó claro que este iba a convertirse en el territorio de las puntocom – explica el hombre.
-Claro –asevera el joven –por eso este sitio se llama…-
-…Sillicon Valley, exacto –confirma el hombre.
Tras la explicación, el hombre se sienta en el borde del barranco. El joven le imita y los permanecen suspendidos sobre el valle, observando las decenas de luces que empiezan a imponerse en el paisaje.
-Cuando por fin encuentres la confianza que te falta, estaremos preparados para dar un paso más hacia el futuro –reflexiona el hombre.
-¿Y ese paso es? –Pregunta dudoso el joven.
-Creo que ya hace mucho tiempo que nadie les hace verdadera competencia a los poderosos que habitan en este valle. Y francamente, últimamente se me ha despertado una cierta vena de arquitecto que ya tengo ganas de explotar –afirma el hombre, sonriente-.
-Oh, espera, ¿no estarás pensando en lo que yo creo? –Pregunta alarmado el joven.
- Ya es hora de que exista otro valle lleno de leyendas. Y de que nosotros, aparezcamos en las páginas de la Historia como sus fundadores –relata con emoción el hombre.
-¿No te estás flipando un poco?
-No –asegura el hombre. –Tú y yo lo conseguiremos. Si tú pones la ciencia y yo el negocio, nada nos parará.
De repente, el hombre se levanta y empieza a irse hacia su coche.
-¡Eh!, ¿A dónde vas? –Exclama el joven-.
-Vámonos –ordena el hombre. –Tenemos que inaugurar una nueva era, no podemos llegar tarde. Tus investigaciones van a cambiar el mundo y tenemos el deber de liderar ese cambio.
Cuando llegan al coche, el hombre se gira para mirar al valle por última vez y exclama: -¡El tiempo del silicio ha acabado! Que el mundo se prepare para la llegada del grafeno -. El hombre entra en el coche y mira a su compañero. –Y tú y yo, amigo, tenemos un valle que fundar.
-¿Cómo lo llamaremos? –pregunta el joven.
-Ya lo sabes. Nuestro mito empezará en…Graphene Valley.