Punto Gordo

Nikolai miró otra vez su examen de dibujo. ¡Que mal!. Entre dos goterones oscuros, seguramente sudor y lágrima, y algunas huellas rojizas, seguramente chorizo, un amasijo de rayas retorcidas de varios grosores.
La maldita paralela que, trazada desde A debía llegar a B para completar el dibujo, no pasaba por B ni de broma. Ya sin tiempo, había convertido A en un "punto gordo" y trazado una "recta astuta" que unía A y B, pero se notaba que estaba torcida a un millón de kilómetros. El suspenso estaba garantizado. Firmó el examen y, frustrado, lo entregó.

Menos mal que la siguiente clase era de mates. Esa sí que se le daba bien. Dominaba los Elementos como nadie. Navegaba por los axiomas, los teoremas, los triángulos y las circunferencias como pez en el agua.

Sin embargo, ese día todo tenia que salir mal. La clase giró alrededor del Quinto Postulado de Euclides: por un punto exterior a una recta sólo pasa una paralela a ella. "Es evidente, sólo pasa una paralela", repetía su profesor, "No necesita demostración... es evidente".

El pobre Lobachebsky no se podía quitar el examen de dibujo de la cabeza, con sus dos "paralelas" saliendo desde un gordísimo punto A. En su cabeza sonaba como un martillo, una y otra vez, "es evidente, sólo una paralela, evideentee, una sooola, evidenteeee..."

Montones de papeles con rectas, puntos y triángulos volaban y se retorcían a su alrededor. Y "puntos gordos". "Puntos gordos" cruzados por decenas de paralelas apelotonadas unas sobre otras. "Es evidenteee, es evidenteee, es evidenteeee" ...¡Y de pronto lo vio!. Lo vio en un papel retorcido que volaba ... "Señor Lobachebsky!. Señor Lobachevsky!. Despierte, señor Lobachevsky!".

¡Qué vergüenza! Se había quedado dormido. ¡Vaya día!.

Todavía confuso, miro a su profesor con los ojos muy abiertos y, para asombro de todos, dijo bien alto y bien claro: "Se equivoca usted. No es evidente. No es para nada evidente". A los dos minutos, estaba en el despacho del Director.

Aquel día memorable terminaba por fin. Había hecho un examen horrible, se había quedado dormido en clase, se habían reído de él, lo habían enviado al director, había vuelto a casa con un apercibimiento de expulsión, ... pero nada de eso importaba. Lo había visto claro en su sueño y su cabeza hervía como una cafetera. Sólo su sueño era importante. Sólo su sueño.


Nikolai se sentó en su escritorio. Casi no podía ni respirar. Sacó su papel y su pluma y, temblando, empezó a escribir: "Quinto postulado: por un punto exterior a una recta pasan al menos dos paralelas a ella".

Acababa de descubrir la geometría no euclidiana. Nikolai Lobachevsky había pasando a la Historia.

Enormes manchas oscuras iban emborronando el papel mientras, lentamente, Nikolai construía, uno a uno, los teoremas de la nueva geometría.
Su geometría.
FIN

Nota: La historia no lo cuenta así, pero dicen las malas lenguas que la primera intención de Nikolai fue llamar a su geometría "Geometría del Punto Gordo", pero parece que su profesor de dibujo lo convenció de que no era un nombre apropiado. Si no me equivoco, salió publicada con el nombre de "Geometría Imaginaria". Hoy se llama Geometría Hiperbólica.