QUE INVENTEN ELLOS

Salamanca
fue La Arcadia de mis años de estudiante. Allí recibí el pasaporte para el mundo incierto del trabajo, desde los tranquilos bancos universitarios.
A Unamuno ( Que inventen ellos *) le gustaba esta ciudad llena de curas mas poco clerical. Ocurre como en Roma, donde ves el equilibrio de poderes celestes y mundanos con la presencia inamovible de las piedras del Imperio.
En Salamanca es difícil ser vulgar y casi vago. Por poco que te apliques en el aula no vas a olvidar las enseñanzas de sus calles y edificios. La ciencia aposentada en piedras milenarias.
El brillo de su faz resplandeciente va a dejarte prendado como de una chica de hermosura inaccesible. Con el tiempo sabrás que te estaba cortejando y tu sin enterarte. Condenado estás a añorarla de por vida porque el amor reciproco no sufrió de desengaños. Pero no eres el primero. A todos nos adelantó Cervantes ( vaya si inventó!). Eterno es el hechizo de esta ciudad y el amor brujo que te atrapa, cuando arden las hogueras de la tarde en las fachadas.
Desde esta urbe donde el PIB son herramientas neuronales, fui a parar a Madrid, capital de mi dudoso estreno en la eficacia.
Mientras añoraba el timbre campanero de las aulas, en la capital de las españas se escuchaban los martillos en los yunques de la fragua de Velázquez.
Mi currículum vitae se resume pronto:
Lazarillo en Salamanca
Ciego en la Capital de España.

el

pseudónimo: eloísayabelardo

(*) Que inventen ellos. MIGUEL DE UNAMUNO.
" De lo que verdaderamente se burla Unamuno es de los científicos y pedagogos(...) que luchan por clasificar lo inclasificable, que creen captar con sus métodos y fórmulas el secreto de la vida alejándose cada vez más de ella." JULIA BARELLA.
Citada por Josep Eladi Baños en: "Cien años de QUE INVENTEN ELLOS.Una aproximación a la visión unamuniana de la ciencia y la técnica.
QUARK / Nº 39-40. Enero-diciembre 2007.