Scientia

Un óvulo es fecundado. Comienza la vida. El cigoto se divide multitud de veces. Se aprecia la diferenciación anatómica en forma de brazos, piernas, una cola vestigial cuyo desarrollo se detiene como conveniencia de la evolución. El DNA vierte violentamente toda la información y las instrucciones de la creación del embrión. Millones de reacciones químicas se suceden en la multiplicación y desarrollo del nuevo organismo. Tras el fin de la estancia interna, un nuevo humano sale a la luz. Inexperto, indefenso, con una vida por delante.
Crecerá, tendrá acceso al conocimiento auténtico, con el objetivo de averiguar la verdad absoluta de la existencia y el funcionamiento universal. Se formará en el campo más acorde a sus inquietudes, indagará en textos experimentales, ingeniará modelos funcionales para la demostración de teorías y principios. Vivirá con la sensación de estar descifrando el código por el que se rigen las partículas, la vida o el mismo Universo en su conjunto. La ciencia se vive, con ella y por ella.
Porque en realidad… ¿qué son 800 palabras? ¿Acaso dan para explicar la interacción que tienen las moléculas de la tinta con la celulosa del papel? ¿O la colisión de partículas en el CERN, para estudiar la materia subatómica? ¿También el efecto fotoeléctrico y los electrones que emite el metal al incidir sobre él una fuente de fotones?
Deja por un momento de leer y dedica unos segundos a observar lo que a tu alrededor ocurre. Aunque no puedas percibirlo, sabes que existe, que está ahí. El fuego de la ciencia arde en ti.
Las vibraciones incesantes de las mallas atómicas que constituyen los objetos. La variación constante de entropía que fluye por el entorno. La gravedad. Cada parte de tu organismo se ve atraída por este planeta. Olvida la costumbre y siente la pesadez de tus extremidades.
Presta atención también a la energía que posee cada partícula, cada cuerpo. La potencia de los vehículos.
Sorpréndete con los objetos en el agua, al variar el índice de refracción, cómo, en distinta posición, éstos se agrandan, se reducen o cambian de forma.
Cuando sea de noche, mira al cielo y observa la condensación de estrellas en una franja brillante en lo que es el brazo de Orión. Fíjate en los millares de luces que inundan la bóveda celeste, algunas con vida, y otras convertidas ya en inmensas supernovas.
Párate un segundo a pensar, que lo que en realidad estás viendo son parajes antiguos, de millones de años atrás, que, en definitiva reflejan tanto el pasado como el porvenir de nuestro mundo en cuestión.
Inspira y siente, como cada molécula de aire es llevada a los alvéolos para el intercambio gaseoso. Deja, que la energía liberada en la degradación del ATP invada tu espíritu y abra tu mente.
Diseña el futuro, experimenta, observa, relaciona ideas y promueve el conocimiento humano. No dejes que tu curiosidad quede saciada y desata un hambre voraz por descubrir los infinitos límites de tu mente y en última instancia, de la naturaleza universal.