Con fecha de caducidad

Tengo aproximadamente 25 años y no recuerdo haber padecido ninguna enfermedad. Nunca he sufrido ninguna lesión y no he necesitado tomar medicamentos en toda mi vida. Tampoco tengo nombre. No sé quién soy ni dónde estoy. Nadie lo sabe, excepto el personal que me visita varias veces al día en mi habitación del Centro de Investigación en el que me mantienen recluido.
Debido a una extraña enfermedad, mis órganos internos envejecían prematuramente y a la edad de dos años ya sufrían un deterioro parecido al de un anciano octogenario. La Fundación tuvo conocimiento y contactó con mis padres para ofrecerle la oportunidad de participar en un complejo experimento secreto. No les informaron de el experimento consistía en implantar en mi cuerpo toda clase de órganos humanos fabricados artificialmente en su laboratorio.
Mis padres aceptaron un acuerdo mediante el cual, mi cuerpo pasaba a ser de su propiedad a cambio de mantenerlo con vida. Más tarde, La Fundación se encargaría de simular mi muerte y se haría cargo de todo.
Durante mucho tiempo sufrí toda clase de operaciones utilizando técnicas experimentales, que fueron evolucionaron satisfactoriamente y los órganos implantados en mi cuerpo fueron desarrollándose del mismo modo que lo hubieran hecho los naturales. Nunca volví a ver a mis padres y ahora creo que jamás volveré a hacerlo.
La Fundación intenta que mi vida transcurra con la máxima normalidad, excepto en lo concerniente a mi libertad. Me proporcionan todo lo que les solicito pero no me permiten ningún contacto con el exterior. También puedo consultar algunas páginas de Internet pero no puedo contactar con nadie. En definitiva, puedo estar informado pero no informar...
Según dicen, aún debo agradecerles que me mantienen con vida desde hace más de veinte años.
Hace unos días noté al tacto un pequeño abultamiento en mi antebrazo izquierdo. Su forma perfectamente cuadrada, me pareció sospechosa desde el principio pero evité hacer preguntas. Finalmente pude averiguar de qué se trataba. Coloqué mi brazo a contraluz frente a una lámpara eléctrica y tirando de la piel del antebrazo, distinguí bajo ella una especie de pequeña pantalla en la que podían distinguirse unos minúsculos números en caracteres digitales. Nunca me habían hablado de ello.
Memoricé esos números y tras anotarlos en el ordenador, retiré el pendrive que siempre llevo conmigo para que no puedan saber lo que he averiguado. Ayer repetí la operación y al verlos, tuve la sensación de que habían cambiado. Tras compararlos descubrí que la cifra era menor. Me niego a confesarles mi descubrimiento.
Hoy por fin he comprendido el verdadero significado de esas cifras. Se trata de una cuenta atrás. Mis órganos tienen fecha de caducidad y me quedan exactamente diez horas y cuarenta y tres minutos de vida.
Quisiera que mis padres supieran que he vivido bien durante estos veinte años, gracias a que ellos supieron renunciar a mí, pero mi tiempo se acaba.
Aprovechando un descuido del personal he conseguido introducirme en una de las oficinas. El ordenador está encendido y conectado a la red.
Como una broma del destino, en la pantalla del ordenador puedo leer:
CERTAMEN INSPIRACIENCIA 2016 (España)
Género: Relato, infantil y juvenil
Premio: Dispositivos electrónicos, libros
Abierto a: Sin restricciones
Entidad convocante: Unidad de Cultura Científica de la Delegación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Cataluña y el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC)
País de la entidad convocante: España
Fecha de cierre: 19:05:2016
¿Serán ellos La Fundación?
Apenas me quedan unas horas de vida. He introducido mi pendrive y entraré en inspiraciencia.es para enviar mi relato. Deberé inventar cualquier información que me sea requerida para ser admitido a concurso.
Con un poco de suerte quizás llegue a conocerse la verdad de lo que me ocurrió.
Tal vez incluso llegue a publicarse.
También puede ocurrir que todo quede relegado al olvido.
En cualquier caso... nunca podré saberlo.

* * * * FIN * * * *