Mínima energía, máxima ironía

Los invitados cenaban en el elegante salón principal del crucero. La velada se desarrollaba de forma tranquila. Las olas acunaban a los pasajeros y daban a las conversaciones un aire sosegado, casi somnoliento.

Al final de la cena, justo antes del postre, empezaron los gritos. Comenzaron como una conversación normal, que fue subiendo de tono hasta que todos detuvieron lo que estaban haciendo y se volvieron hacia ellos con curiosidad.

Dos personas, una joven y otra mayor estaban discutiendo.

•Eso es imposible - gritó el hombre más mayor - Dios no juega a los dados.


•¡Pero si estamos de acuerdo! - le respondió su acompañante, varias décadas más joven. - Dios lanza los dados, pero no juega con ellos porque realmente están trucados.


El anciano realizó un gesto despectivo y puso los ojos en blanco. Lanzó un largo y paciente suspiro y continuó hablando. El tono de sus palabras era el de un maestro que repite una lección múltiples veces enseñada.

•Todos los experimentos indican que el principio de incertidumbre de Heisenberg …


•Ese principio es el margen que tiene la física para poder influir en el mundo. Sé que es un margen muy pequeño pero ese margen existe en cada partícula del universo.


•Bien, eso podría aceptarlo. Pero su segundo postulado…


•Sí… Mi teoría postula que la fuerza que guía el universo es la ironía. Alguien… tal vez Dios... o espíritus… tiene un gran sentido del humor y aprovecha el principio de incertidumbre para influir en el mundo. Es lo que llamamos mala suerte.


•¿Y la buena suerte?


•La buena suerte es sólo un subproducto. Alguien tiene que ganar la lotería para que miles la pierdan. Alguien tiene que conseguir el trabajo que pierdes por un atasco.


•¡Los físicos habrían encontrado una prueba de esa desviación en las medidas!


•No, porque el resultado más irónico es que las medidas parezcan aleatorias cuando se busca un patrón.


•No creo que haya podido dar una definición matemática formal de la ironía - la voz era ya temblorosa.


•Bueno, otros la dieron del desorden. ¿Ha olvidado la definición informal de la entropía?


•De todas formas, ¿de qué sirve todo esto? - preguntó el anciano - ¿Cómo lo podrá demostrar?


•Como todas las teorías físicas, cuando se conocen y se cuantifican permiten modificar el mundo. Buscar la solución que mejor se aproxima a nuestros intereses. Precisamente, eso es lo que he hecho en este crucero. He encontrado un mínimo local en las ecuaciones que hará que lleguemos a destino en un tiempo casi imposible. Seremos famoso. Entonces explicaré mi teoría al mundo.


En ese momento, el anciano lanzó un largo suspiro, apuró su copa y la dejó con un golpe sobre la mesa. Después, se marchó de la mesa murmurando. El más joven sonrió. Había ganado la discusión y, en cuanto el barco llegase a puerto mucho antes de lo esperado, habría conseguido su demostración. Pidió otra copa y se quedó absorto en sus fantasías.
El resto de los pasajeros, una vez acabada la discusión, perdieron el interés y continuaron con sus distracciones. Esa noche había un baile y probablemente bajase el capitán para charlar con los pasajeros. La vida y la diversión continuaban en el Titanic.