El mensaje de César

He tenido que parar la grabación y sentarme. No acabo de asimilar lo que mis ojos acaban de ver a través de la lente de mi cámara de vídeo. Deseo volver a visualizar ese momento mágico, así que rebobino la cinta y le doy al botón del play. Ahí está. Según la cámara ha ocurrido en segundos lo que para mí ha sido una eternidad.
Llevaba varios minutos observando a César a través del cristal que nos separa, y enseguida me he percatado que en esta tibia mañana, su actividad estaba siendo más elevada de lo normal. En pocos minutos he registrado una gran variedad de conductas, entre ellas: Mamar, jugar con sus hermanos y descansar. Nada fuera de lo común en un individuo de su corta edad, teniendo en cuenta, eso sí, su condición.
Y es que César no es un gorila de llanura occidental normal, sino que es el resultado de una de las investigaciones científicas multidisciplinares más importantes del mundo en las que han participado un gran número de científicos, entre ellos, yo. Y es que fui una de las pocas privilegiadas en asistir en directo, ahora hace un año, al nacimiento de César el primer híbrido surgido del cruce entre una hembra de gorila y un humano, dado que era primordial recoger datos conductuales tanto de la madre como del neonato durante el parto pero también durante las horas posteriores a éste. El acontecimiento fue retransmitido en todo el mundo y se procuró que los procesos de gestación y de cría fueran lo más natural posible y, por lo tanto, con poca o prácticamente inexistente intervención humana, motivo por el cual los que estamos estudiando la conducta de César y de su familia lo hagamos desde un espacio habilitado para ello en el cual podemos ver sin ser vistos……….hasta hoy.
Rebobino de nuevo la cinta, y de nuevo le doy al play para visualizar el momento que, estoy completamente segura, tendrá consecuencias en el futuro de nuestra investigación. César está de espaldas a mí, está sentado en lo alto de una de las plataformas de la instalación. De repente se gira y clava su mirada en la mía. Me quedo petrificada, hipnotizada. Sé que él no me ve…o eso es lo que quiero creer…..Mientras me mira se acerca lentamente hacia el cristal que nos separa y se sienta justo delante de éste sin apartar los ojos de mí. Veo mis ojos reflejados en los suyos. Entonces alza su mano y la pone en el cristal. Yo, en un acto casi reflejo hago lo mismo y pongo mi mano contra la suya. A pesar de estar separadas físicamente, noto el calor que desprende y ello me crea una sensación de conexión que no soy capaz de describir con palabras. Al cabo de unos segundos, César saca la mano del cristal, aparta sus ojos de los míos y da media vuelta para dirigirse hacia donde está su madre.
Creo que César me ha enviado un mensaje. Su yo humano está despertando y está percibiendo cosas que su yo gorila no es capaz de percibir. Creo que se está percatando de que él no es como los demás i está empezando a buscar respuestas. Es muy pequeño aún y es la primera vez que observo este comportamiento, así que de momento sólo son hipótesis. No obstante, deberemos estar muy atentos a lo que acontezca a partir de ahora.
Me levanto, recojo mis trastos y guardo la cámara de vídeo. Decido acabar el trabajo de campo por hoy y volver al departamento. Debo poner mis ideas en orden y visualizar la grabación de nuevo. Me espera mucho trabajo esta tarde y deberé comunicárselo al grupo de investigación cuanto antes. De camino, paso por delante de la instalación de César y su familia. Le lanzo un “adiós César, hasta mañana” y mando un saludo con la mano que se pierde en el aire. Le veo entretenido jugando con una ramita que se ha encontrado en el suelo de la instalación.